Irán suma nuevas ejecuciones ligadas a las protestas de enero

NewsITe
Las autoridades iraníes ejecutaron a otros tres hombres acusados de participar en acciones armadas durante las protestas antigubernamentales de enero, con lo que el número de personas ahorcadas por causas vinculadas a esas manifestaciones asciende al menos a 39, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos.
Los ejecutados fueron identificados como Hasán Divband, Hamid Kazemi y Reza Zanganeh. Según informó la agencia oficial Mizan, cercana al Poder Judicial de Irán, las condenas a muerte se hicieron efectivas después de ser confirmadas por el Tribunal Supremo, en un contexto de creciente preocupación internacional por el uso de la pena capital en ese país.
De acuerdo con la versión oficial, los tres hombres habrían actuado en coordinación y bajo presuntas directivas de grupos considerados hostiles por Teherán, vinculados a Estados Unidos e Israel. Se los acusó de participar en ataques contra instalaciones públicas durante las protestas del 8 y 9 de enero en la ciudad de Karaj, ubicada a unos 50 kilómetros al oeste de la capital iraní.
Las autoridades sostienen que los acusados utilizaron armas de fuego, granadas de fabricación casera y bombas molotov, y que provocaron incendios y daños en una subestación eléctrica que derivaron en cortes de energía. En la misma causa, otras ocho personas recibieron penas de entre cinco y diez años de prisión, mientras que se dispuso además la confiscación de los bienes de los tres ejecutados.
Denuncias por juicios sin garantías y represión masiva
La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, confirmó las ejecuciones y denunció que los condenados no contaron con las garantías de un juicio justo, señalando irregularidades en los procesos y la ausencia de defensa adecuada. El organismo sostiene que, desde el 19 de marzo, al menos 39 personas han sido ejecutadas por cargos relacionados con las protestas iniciadas a fines de diciembre de 2025 y extendidas durante enero de 2026.
Las manifestaciones comenzaron como una reacción al deterioro de la economía iraní y al aumento del costo de vida, pero derivaron rápidamente en expresiones de rechazo al sistema político y religioso que gobierna el país desde la Revolución Islámica de 1979. La respuesta de las fuerzas de seguridad fue particularmente violenta, con miles de muertos y detenidos.
- El gobierno iraní reconoce oficialmente 3.117 fallecidos en el marco de la represión.
- La organización de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, sostiene que las víctimas fatales superan las 7.000.
- Diversos organismos internacionales denuncian torturas, desapariciones forzadas y juicios exprés.
“Estas ejecuciones son parte de una estrategia para sembrar el miedo y sofocar cualquier forma de disidencia”, advirtió Iran Human Rights, que reclama mayores presiones diplomáticas sobre Teherán.
El gobierno iraní responsabiliza a grupos opositores en el exilio y a potencias extranjeras, especialmente Estados Unidos e Israel, por los episodios de violencia registrados durante las protestas. En contraste, organizaciones de derechos humanos y expertos en la región señalan que el uso de la pena de muerte y la represión sistemática forman parte de un patrón de respuesta frente a movimientos sociales y políticos. La comunidad internacional sigue con atención la escalada de ejecuciones en uno de los países con mayor número de ajusticiados por año en todo el mundo.

