Irán confirma la muerte de Jameneí tras ataque aliado

Irán declara la muerte de Jameneí en medio de una ofensiva sin precedentes

Autoridades iraníes confirman la muerte del líder supremo Alí Jameneí

NewsITe

Buenos Aires, 28 de febrero (NA) – El régimen iraní confirmó en la madrugada de este domingo la muerte del Ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de la República Islámica, a los 86 años. La noticia fue difundida por la televisión estatal y la agencia oficial IRNA, luego de una jornada marcada por una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en territorio iraní.

Según la información oficial, Jameneí falleció en el contexto de una serie de bombardeos masivos que golpearon el corazón del aparato político y militar del país, en lo que analistas describen como el ataque más duro contra el sistema teocrático instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. La operación incluyó el impacto sobre sedes gubernamentales, instalaciones militares y puntos neurálgicos de mando.

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Desde el inicio de las acciones, las potencias atacantes sostuvieron que se trataba de una campaña “de precisión” destinada a desarticular la cadena de mando iraní. Donald Trump, una de las voces más expuestas de la coalición, calificó a Jameneí como “una de las personas más malvadas de la historia” y vinculó directamente su muerte, así como la de cuatro familiares cercanos —entre ellos una hija y un nieto—, a la ofensiva de las últimas horas.

En sintonía, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu afirmó que los ataques lograron desactivar “objetivos neurálgicos” de la estructura de defensa iraní. Informes preliminares del ejército israelí mencionan la eliminación de altos mandos militares y responsables de seguridad considerados claves para la proyección regional de Teherán.

Bajas en la cúpula militar y fuerte impacto humanitario

Entre las víctimas reportadas se encuentra Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa de Irán, quien habría muerto durante el bombardeo a edificios gubernamentales. También se confirmó el fallecimiento de Mohamed Pakpur, comandante de las fuerzas terrestres de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del régimen.

La Media Luna Roja informó que el saldo provisorio de la operación asciende al menos a 200 muertos y 700 heridos, aunque se admite que la cifra podría aumentar a medida que avanzan las tareas de búsqueda y rescate. Organismos humanitarios advirtieron, además, sobre el impacto en poblaciones civiles: uno de los episodios más graves fue el alcance de proyectiles sobre una escuela primaria de niñas en el sur del país, hecho que encendió alarmas en la comunidad internacional.

Frente a la ofensiva, Irán respondió con una serie de ataques contra bases militares estadounidenses en la península arábiga. Fuentes de defensa regionales reportaron impactos en instalaciones ubicadas en Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, en un movimiento que eleva el riesgo de una escalada abierta en Medio Oriente.

Respuesta diplomática y vacío de poder en Teherán

La tensión se trasladó al plano diplomático con una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU. Allí, el representante iraní advirtió que “todas las bases y activos de las fuerzas hostiles de Estados Unidos e Israel seguirán siendo objetivo de Irán mientras continúe la agresión ilegal”, marcando un tono de confrontación que alimenta el temor a una crisis prolongada.

Con la confirmación del fallecimiento de Jameneí, Teherán decretó un duelo nacional de 40 días. En paralelo, se abre un periodo de fuerte incertidumbre política: la Asamblea de Expertos deberá definir la sucesión al frente del liderazgo supremo en un contexto de infraestructura militar dañada, sociedad conmocionada y presiones externas crecientes.

La muerte de Jameneí, figura central de la política iraní durante más de tres décadas, abre un escenario imprevisible para la región y reconfigura el tablero geopolítico de Medio Oriente.

Mientras se preparan las ceremonias fúnebres y las autoridades intentan mostrar cohesión interna, analistas coinciden en que el desenlace de esta crisis será determinante no solo para Irán, sino también para el equilibrio de fuerzas entre potencias globales y actores regionales. En ese marco, la comunidad internacional sigue de cerca cada movimiento, temiendo que el conflicto derive en una guerra de mayor escala.

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