Aunque una reciente ola polar sorprendió al país, el SMN prevé que el invierno 2025 será más cálido de lo habitual y con lluvias por encima de lo normal en el norte de Buenos Aires. El fenómeno podría afectar tanto al campo como a la infraestructura urbana, en un contexto donde la prevención será clave.

De la Redacción de EL NORTE
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Según el pronóstico trimestral publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el invierno 2025 llegará con características atípicas para gran parte del país. Si bien los últimos días estuvieron marcados por una intensa ola polar, lo que se anticipa para los meses de junio, julio y agosto es un escenario bastante diferente: temperaturas superiores a lo normal y precipitaciones escasas en gran parte del territorio, aunque con importantes excepciones.
Una de esas excepciones será el norte de la provincia de Buenos Aires, que incluye a San Nicolás. Según el informe del SMN, esta región presenta una probabilidad de hasta el 55% de registrar lluvias por encima del promedio habitual para la estación, lo que podría traer consecuencias relevantes tanto para el sector agropecuario como para la infraestructura urbana, teniendo en cuenta los antecedentes recientes: hace apenas unas semanas, un temporal dejó más de 400 mm de agua en algunos sectores de la zona.
Norte bonaerense
Además, en lo que respecta a las temperaturas, el norte bonaerense también está dentro del grupo de regiones donde se prevé un invierno más cálido de lo normal. Las probabilidades de que esto suceda oscilan entre el 40 y el 45 por ciento, en línea con lo que ocurrirá en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otras zonas del Litoral.
Pese a este panorama, el SMN aclara que estos valores corresponden a promedios estacionales y que no se descarta la aparición de eventos meteorológicos extremos o puntuales, como temporales, olas de frío o lluvias intensas. Por lo tanto, se recomienda a la población y a las autoridades mantenerse atentos a los reportes actualizados y a posibles alertas.
Prevención
Otro dato relevante es que este comportamiento climático no está vinculado directamente al fenómeno de El Niño, cuya influencia para esta temporada será prácticamente nula, con condiciones neutrales esperadas en gran parte del país.
En tanto, San Nicolás y el norte de Buenos Aires deben prepararse para un invierno atípico, con menos frío del habitual y lluvias que podrían superar los registros históricos del trimestre. Una combinación que impone desafíos para la planificación urbana, la producción agrícola y la gestión de riesgos climáticos.
Ante este pronóstico, resulta clave reforzar la prevención en zonas propensas a inundaciones. Especialmente tras lo ocurrido en mayo, cuando lluvias excepcionales anegaron varias localidades del norte bonaerense y expusieron la fragilidad de la infraestructura frente a eventos extremos.
Por otra parte, el sector agropecuario también deberá estar atento. Si bien la mayor humedad puede beneficiar ciertos cultivos invernales, también podría generar complicaciones en las tareas de siembra y cosecha, además de favorecer la aparición de enfermedades fúngicas. En este contexto, contar con información actualizada y precisa será clave para tomar decisiones estratégicas y minimizar el impacto de un invierno que, aunque más templado, se perfila como potencialmente complejo para algunas regiones del país.

