Investigan millonario sobreprecio en limpieza de Atucha

Reidel, bajo la lupa por contrataciones en Nucleoeléctrica

Vista de las instalaciones de Atucha, centro del conflicto por la licitación de limpieza

NewsITe

El presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), Demian Reidel, enfrenta una creciente ola de denuncias internas y presentaciones judiciales por presuntas irregularidades en contrataciones, en particular por una licitación del servicio de limpieza en las centrales nucleares de Atucha I y II que habría implicado un sobreprecio estimado en torno al 140% respecto del contrato vigente.

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La controversia se concentra en un proceso licitatorio para la limpieza de áreas sensibles de las centrales, sectores críticos debido al riesgo radiológico que requieren estrictos protocolos de seguridad. De acuerdo con documentos internos y versiones citadas por distintos medios, durante el trámite se habrían modificado requisitos de admisibilidad, acortado plazos y fijado criterios técnicos que redujeron de manera drástica la competencia.

En una primera instancia, nueve empresas se presentaron a la compulsa, pero sólo dos –LX Argentina y La Mantovana Servicios Generales– superaron la evaluación técnica inicial. Sin embargo, días después se incorporó a la etapa económica una tercera firma, Limpiolux, pese a que, según señalan las denuncias, no había sido evaluada por el área requirente, lo que encendió alarmas sobre la trazabilidad y el respeto del procedimiento administrativo.

Las tres propuestas resultaron sensiblemente superiores a los valores históricos del servicio. La oferta de LX Argentina fue la más baja dentro del grupo y quedó perfilada como posible adjudicataria, pero la presentación interna advierte que aun así implicaba un incremento de al menos 140% frente al costo del contrato en ejecución, con el consecuente impacto económico para la empresa estatal.

Denuncias internas, apartamientos y tensiones en la conducción

El gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, elevó una nota al Comité de Integridad de NASA en la que aseguró haber recibido presiones internas y pedidos para reformular informes técnicos ya emitidos. También afirmó que se le habría solicitado “justificar” económicamente ofertas más caras, además de registrar intervenciones de áreas sin competencia técnica específica y llamados urgentes vinculados al avance de la licitación.

Tras conocerse el contenido de esa presentación, el directorio de Nucleoeléctrica resolvió frenar el proceso licitatorio y dispuso el apartamiento del gerente general, Marcelo Famá, y del gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel y considerados hombres de su confianza. La medida dejó expuesta una fuerte interna en la cúpula de la compañía encargada de operar las principales centrales nucleares del país.

El episodio se suma a otra controversia previa: la empresa Distribón SRL había recurrido a la Justicia Federal para cuestionar otra licitación de limpieza en NASA, alegando presunto direccionamiento, exigencias que consideró arbitrarias y plazos de cumplimiento incompatibles con la complejidad técnica del servicio requerido.

En paralelo, el caso tiene una dimensión política más amplia. Reidel, economista y físico con pasado en el Banco Central durante la gestión de Federico Sturzenegger, es señalado como uno de los asesores económicos más cercanos al presidente Javier Milei y figura influyente en el esquema energético y nuclear. Su rol al frente de Nucleoeléctrica cobra especial relevancia en momentos en que el Gobierno impulsa la privatización parcial del capital de la compañía.

En ese contexto, las denuncias por presuntos sobreprecios y direccionamiento de contratos colocan bajo escrutinio el sistema de compras de una empresa considerada estratégica. Mientras el presidente de NASA mantiene silencio público sobre los cuestionamientos, el conflicto continúa abierto y no se descartan nuevas derivaciones administrativas y judiciales.

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