Investigan la muerte de un anestesista en Palermo

Hallan muerto a un anestesista en Palermo y apuntan al uso de fármacos

Investigación por la muerte de un anestesista en Palermo

NewsITe

La Justicia porteña investiga la muerte de un anestesista de 31 años que fue hallado sin vida en su departamento del barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto que abrió múltiples líneas de investigación vinculadas al uso y presunto robo de fármacos anestésicos de alta complejidad.

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El hecho salió a la luz el 20 de febrero pasado, cuando la hermana del médico, preocupada por la falta de respuesta a sus llamados y mensajes, decidió comunicarse con el 911. Personal de la Policía de la Ciudad y del SAME se trasladó hasta un edificio ubicado en Juncal al 4600, donde debieron forzar el ingreso al departamento. Una vez adentro, encontraron al profesional, identificado como Zalazar, tendido en el suelo y sin signos vitales.

De acuerdo con las fuentes consultadas, el cuerpo no presentaba signos de violencia ni indicios de la intervención de terceros en el lugar. Sin embargo, la escena llamó la atención de los investigadores: alrededor del cadáver había una importante cantidad de elementos descartables de uso médico y una vía colocada en su pie derecho.

La autopsia practicada sobre el cuerpo determinó que el fallecimiento se produjo por la inyección de propofol y remifentanilo, dos sustancias utilizadas habitualmente en el ámbito de la anestesiología y que requieren un estricto control en su administración y resguardo. Estos resultados reforzaron las sospechas de un posible uso indebido de medicación hospitalaria.

Denuncia por sustracción de fármacos y “viajes controlados”

En paralelo a la pesquisa por la muerte, el Hospital Italiano presentó una denuncia formal por la presunta sustracción de productos anestésicos. La presentación judicial apunta a determinar si parte de esos fármacos habrían sido desviados de la institución para un uso personal o con fines no autorizados.

Zalazar se desempeñaba como anestesista en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez y había sido residente en el Hospital Rivadavia. De acuerdo con la información reunida en el expediente, el profesional habría sido mencionado en denuncias informales por supuesta promoción de llamados “viajes controlados”, en los que ofrecía a ciertas personas la posibilidad de recibir dosis de propofol y fentanilo para alcanzar un “estado de relajación” o una supuesta “conciencia extrema”.

Otra de las hipótesis que analiza la Fiscalía se vincula con la organización de “fiestas sexuales”, coordinadas a través de grupos de WhatsApp. En esos encuentros privados, a los que asistirían amigos o conocidos del médico, se habrían utilizado los mismos medicamentos anestésicos como parte de una práctica riesgosa y absolutamente alejada de cualquier protocolo sanitario.

Intervención judicial y causa por muerte dudosa

  • La investigación está en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 6.
  • La causa fue caratulada como “muerte dudosa”, a la espera de nuevas pericias.
  • Se analizan los movimientos de fármacos en los hospitales donde trabajó el anestesista.
  • También se revisan comunicaciones telefónicas y mensajes para reconstruir sus últimos contactos.

Los investigadores buscan establecer si el médico actuó en soledad, si hubo participación de terceros en el suministro de drogas o si se trató de un episodio de consumo voluntario que derivó en un final trágico.

En los próximos días se aguardan nuevos informes toxicológicos y periciales, así como el análisis de registros hospitalarios vinculados a la provisión y control de anestésicos. Con esos elementos, la Justicia intentará determinar si existió un circuito paralelo de distribución de fármacos y si la muerte del profesional estuvo asociada a prácticas clandestinas con medicamentos de altísimo riesgo.

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