Gerardo Romano contó el dramático intento de estafa que casi lo hace suspender una función

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El actor Gerardo Romano fue víctima de un sofisticado intento de estafa virtual que lo llevó al borde de suspender la función de su obra El Secreto en Mar del Plata. El episodio ocurrió el jueves pasado, cuando recibió un llamado en el que una mujer se hizo pasar por su hija de 20 años, que vive en Montevideo, y le exigió el pago de 55 mil dólares para liberarla de una supuesta detención.
Según relató Romano al diario La Capital de Mar del Plata, la voz al otro lado de la línea imitaba con precisión el tono y la forma de hablar de su hija, lo que hizo que no dudara de la veracidad del relato durante más de veinte minutos. La falsa hija le describió una escena de extrema violencia: habría sido asaltada por un ladrón y, en medio del hecho, un tercero habría intervenido y matado al delincuente. A raíz de eso, la joven estaría “detenida” y con una única llamada habilitada.
El actor, reconocido por sus papeles en El Marginal y En el barro, confesó que llegó a pensar en suspender la función y viajar de inmediato a Uruguay: sentía que estaba frente a una situación desesperante. “Jamás dudé porque era totalmente creíble y me empecé a desesperar”, dijo, al remarcar el impacto emocional que le generó la puesta en escena telefónica.
Un relato diseñado para generar pánico y urgencia
En medio de la llamada, la supuesta hija dio paso a un hombre que se presentó como efectivo policial. Este interlocutor reforzó la coartada y le exigió a Romano el pago de 55 mil dólares para solucionar la situación judicial y garantizar la liberación de la joven. Además, le ordenó no cortar la comunicación porque se trataría de la única llamada permitida en ese contexto.
La maniobra encaja en un patrón de estafas virtuales cada vez más frecuentes en la Argentina y la región, que combinan datos personales obtenidos previamente con actuaciones convincentes, apelando al miedo, la urgencia y el vínculo afectivo. En este caso, los estafadores parecían manejar información detallada sobre la vida familiar del actor, lo que hizo aún más verosímil el engaño.
Cómo se descubrió el engaño y la reflexión del actor
En paralelo al llamado, Romano se comunicó con un abogado de confianza en Montevideo, Diego Durán, para buscar asesoramiento. Mientras evaluaban qué hacer, el actor logró finalmente localizar a su hija, que se encontraba en una playa y en perfecto estado de salud, ajena por completo al dramático relato del que él había sido víctima. Recién entonces confirmó que se trataba de un intento de estafa y que los delincuentes nunca tuvieron a su hija en riesgo.
El intérprete admitió que la experiencia lo marcó profundamente y lo llevó a reflexionar sobre la potencia de este tipo de engaños. Señaló que, pese a definirse como un profesional capaz de detectar sobreactuaciones o mentiras, no pudo advertir el ardid a tiempo. Ahora analiza, junto a su entorno y asesores legales, la posibilidad de avanzar en una denuncia para determinar el origen del llamado y establecer si es posible seguir la pista de los responsables.
“Yo, que soy un profesional de darme cuenta si algo es falso o no, no pude saberlo”, sostuvo Romano al describir la credibilidad de la actuación de quienes intentaron estafarlo.
El caso se suma a una larga lista de episodios de estafas telefónicas y virtuales que afectan tanto a figuras públicas como a ciudadanos comunes, y refuerza la recomendación de las autoridades de cortar cualquier comunicación sospechosa y verificar la situación de los seres queridos antes de realizar pagos o compartir datos sensibles.

