INTA PROMUEVE CERCA DE 30 HUERTAS FAMILIARES Y COMUNITARIAS

“Además de una cuestión económica- que no es menor- la importancia de tener una huerta radica en poder trabajar, sentirse útil, generar los propios alimentos para consumir y en algunos casos también comercializarlos. La gente puede ampliar su economía. En estos 32 años de Prohuerta notamos que el trabajo con la tierra, contagia”, describió la referente María Daniela Eseverri en diálogo con EL NORTE.

“Esto tiene que ver con la soberanía alimentaria”, expresó Eseverri.

Rocío Vega
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El programa Prohuerta se creó en 1990 como política pública gestionada entre el Ministerio de Desarrollo Social y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Tiene como objetivo promover la seguridad y soberanía alimentaria a través del apoyo de la producción agroecológica y el acceso a productos saludables para una alimentación adecuada en la población. Está dirigido a familias, comunidades y organizaciones de productores en situación de vulnerabilidad. 

EL NORTE dialogó con María Daniela Eseverri, referente de Prohuerta en INTA San Nicolás.

Entre nuestra ciudad y Ramallo, acompañan el desarrollo de unas 30 huertas y articulan un importante trabajo local en red.

“El programa trabaja sobre huertas y granjas agroecológicas que son familiares, escolares o comunitarias e institucionales, la asistencia técnica y la capacitación, la educación alimentaria y el fortalecimiento de proyectos productivos, y el apoyo a estos sectores en la comercialización mediante mercado y ferias. Esto se adapta a las necesidades de cada territorio y situación social. En este momento tenemos 26 huertas institucionales en: el Hogar del Carmen, el Centro de Día ex Cooperanza, el Centro de Formación Laboral de barrio Don Bosco, escuelas Primarias, Secundarias y de nivel Inicial, el Patronato de Liberados, el Ministerio de Desarrollo de la Nación en La Casita de Tati, la Iglesia Dios es Amor en barrio Alto Verde, la Fundación Moviport en barrio Güemes abierta a la comunidad, y movimientos sociales que recién comienzan. Contamos con la colaboración de la Técnica Natalia Biaggini, que ya era promotora”, detalló.

Hay equipo

La agencia local trabaja en red con el Departamento municipal de Nutrición con la Lic. Camila Dalceggio, y con las comisiones vecinales en cada inicio de temporada. “Pami nos facilitó los centros de jubilados para poder llegar a la población. Con el Municipio de Ramallo estamos trabajando desde hace poco tiempo, con las delegaciones. Con las cooperativas agrícolas de Conesa y Ramallo también generamos vínculos. Y tenemos un convenio con el Centro de Educación Agropecuaria N° 32 de Ramallo. Reciben un bolsón de semillas a granel, las distribuyen y entregan animales de granja sobre todo pollos. El número de promotores creció este año. Nos apoyamos muchísimo en ellos. Apuntamos a brindarles más capacitación”, reconoció.

Mujeres y Cultivar Salud

Los kits de semillas entregados son de 2200 bolsitas por temporada (otoño invierno / primavera verano). “Este año también empezamos a hacer entregas de aves: 300 camperos y 1100 ponedoras, a familias y algunas instituciones. En 2022 se realizaron 10 capacitaciones en otoño invierno y llevamos 17 en primavera verano, en contacto con centros de jubilados y barriales. Han colaborado iglesias católicas y evangélicas, para los espacios de capacitación”, destacó.

En INTA San Nicolás llevamos adelante además, otros dos proyectos. El de Mujeres Emprendedoras de Calcuta en Ramallo lo inició Bernardo Andino. Está destinado a la recuperación de mujeres víctimas de violencia a través del trabajo comunitario en la huerta. Se pudo construir un invernáculo en un edificio de la Municipalidad. Y el otro, es el de Cultivar Salud. Se trata de una iniciativa en conjunto con el Departamento Nutrición del Hospital San Felipe orientada a alumnos de la Escuela Camino. 

Soberanía alimentaria

“Prohuerta es un programa nacional que tomaron como modelo varios países de Latinoamérica. Genera muchas satisfacciones en las personas que somos parte. La idea es que la gente puede generar sus propios alimentos, considerando el territorio, el clima y lo social. Esto tiene que ver con la soberanía alimentaria. Además de una cuestión económica, que no es menor, la importancia de tener una huerta radica en poder trabajar, sentirse útil, generar los propios alimentos para consumir y en algunos casos también comercializarlos. La gente puede ampliar su economía. En estos 32 años de Prohuerta notamos que el trabajo con la tierra, contagia. Pregonamos empezar de a poco, e ir incorporando luego más terreno con más cultivos, y el intercambio incluso”, notó Eseverri y adelantó: “Estamos por empezar a trabajar en San Nicolás y Ramallo con la autoproducción de semillas, que abrirá otras posibilidades y más huertas. La soberanía alimentaria es un derecho a una alimentación sana, a una producción agroecológica. Implica conciencia en el consumo”. 

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