Asalto a un kiosco a caballo sacude a Miramar.

La localidad balnearia de Miramar fue escenario de un hecho policial tan llamativo como preocupante: dos hombres montados a caballo asaltaron un kiosco ubicado en pleno centro de la ciudad, cargaron mercadería y se dieron a la fuga con total tranquilidad. El episodio, ocurrido en la madrugada del sábado, quedó registrado por las cámaras de seguridad y rápidamente se viralizó en redes sociales.
De acuerdo con la información recogida por medios locales y fuentes policiales, el robo ocurrió alrededor de las 6.30 de la mañana, en la esquina de las calles 21 y 36, en la continuidad de la peatonal céntrica de Miramar, cabecera del partido de General Alvarado, en la provincia de Buenos Aires. A esa hora, el kiosco se encontraba cerrado y sin personal en su interior.
En las imágenes de las cámaras de seguridad se observa cómo los dos sujetos llegan montados a caballo, descienden, ingresan al comercio y encienden las luces para revisar con mayor claridad el interior. Luego comienzan a seleccionar distintos productos de las estanterías, principalmente golosinas, cigarrillos y otros artículos de fácil transporte, que cargan con calma antes de retirarse.
Un video viral y creciente preocupación vecinal
La particularidad del robo —realizado a caballo y en una zona altamente transitada durante la temporada estival— hizo que el video se difundiera rápidamente en redes sociales. Vecinos y comerciantes compartieron las imágenes acompañadas de mensajes de indignación y reclamos por mayor presencia policial en el centro de la ciudad, aun fuera de temporada.
Residentes de Miramar señalaron que, si bien el episodio tiene un tinte insólito, forma parte de una seguidilla de hechos de inseguridad que vienen afectando a la ciudad en los últimos meses. Comerciantes de la zona mencionan robos menores, intentos de ingreso a locales y daños en vidrieras, y exigen medidas concretas de prevención.
- El robo ocurrió en la esquina de 21 y 36, en la continuidad de la peatonal céntrica.
- Los ladrones llegaron y escaparon montados a caballo, sin ser interceptados.
Hasta el momento, las autoridades no habrían logrado identificar a los responsables del robo, aunque las cámaras de seguridad municipales y privadas de la zona se convirtieron en la principal herramienta para avanzar en la investigación. La insólita escena, más allá de su carácter llamativo, reabre el debate sobre la seguridad en las ciudades turísticas bonaerenses durante todo el año y la necesidad de reforzar la prevención, incluso en horarios y contextos que parecían menos riesgosos.

