Un escenario de persistente preocupación afecta al entorno de los recursos hídricos, que en nuestro país poseen una tradición no sólo natural sino también productiva. Desde hace tres años, el panorama se presenta de manera negativa, con antecedentes muy severos de bajante en períodos como abril del 2020. Sin embargo, en medio de la fluctuación contemporánea, el ingeniero Juan Borús -subgerente del Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del INA- aseguró que se puede retratar que “estamos mejor, con una perspectiva mala para adelante”, que de manera gradual alcance mejorías hacia finales del año.

Carolina Mitriani
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Un particular interés genera a San Nicolás y la región la situación persistente de anomalías en los niveles del río Paraná en sus costas. Al respecto, el Ingeniero Juan Borús -subgerente del Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del INA- explicó que “si bien en la última reunión del Servicio Meteorológico Nacional se extendió la tendencia climática previsible hasta el 30 de junio (y esa extensión muestra la continuidad de la misma situación), no nos permite ser del todo optimistas”.
En su último informe, el Instituto Nacional del Agua consignó que el escenario desfavorable continuará en este plano natural por lo menos hasta el 31 de mayo. Sin embargo, en lo reciente se presentaron eventos de precipitaciones en diversos puntos de interés. “Estas lluvias han permitido una levantada en el caudal del rio Paraná entrante al territorio argentino y se ve ahora que está entrando en el Paraná inferior”, explicó Borús en diálogo con RADIO U, “pero es esto una mejora que se puede considerar como fugaz, temporaria, de corto plazo. Porque, si se cumple esa tendencia climática desfavorable, pronto estaremos nuevamente en niveles y caudales más bajos”.
Acerca del abordaje que deben realizar los sectores productivos y comerciales que se desenvuelven en el río, el experto refirió que esta temporada está siendo mejor abordada “porque ya pasó la sorpresa y nos hemos adaptado. Este es el tercer otoño consecutivo de niveles fluviales en el arco portuario San Nicolás-Santa Fe-San Pedro por debajo del nivel crítico. Los navegantes fluviales, las bolsas y los comercios en general se van adaptando a la situación, aunque con un costo, con una merma”.
Deseos costeros
Para comprender qué necesita el Paraná para mejorar su situación, es fundamental tener en cuenta que su crecimiento se forma no sólo por la presencia de lluvias locales sino más bien “en una cuenca enorme, de más de 2 millones de km cuadrados, y la reacción de sus suelos no es la misma, es muy dispar”, explicó el experto en hidráulica.
Si llueve en el corazón de la Cuenca del Plata –que presenta una respuesta más rápida- y esto se da en un contexto de persistencia, con una normalización del patrón de lluvias regionales, el escenario se tiñe de positividad. Además, refiere Juan Borús, “debe venir acompañado de una normalización de la condición hídrica de los suelos, porque en definitiva los ríos se alimentan de los excedentes de lluvia. Esos excedentes, en una época seca son de una menor proporción que cuando los suelos están húmedos”.
Perspectiva
La tendencia climática actual permite que las autoridades del INA indiquen que se continuará, por lo menos en lo que falta del otoño y quizás bien entrado el invierno, con niveles muy por debajo del límite de aguas bajas. “Con estos niveles, vamos a seguir siendo estuario-dependientes, a veces para bien y a veces para mal. Pero, en términos medios, se supone que tenemos que estar mucho mejor que seis semanas atrás. Para resumirlo: estamos mejor, con una perspectiva mala para adelante”, analizó en el programa «Pila y Media» (RADIO U) el ingeniero de la institución.
En lo que es especialmente el Delta, el Paraná Inferior (desde Rosario y hasta San Pedro), Juan Borús lamenta que “le va a costar recuperarse. Podemos llegar a ver una mejora significativa en Goya, en La Paz, en Paraná, Santa Fe; pero hablar de una mejora sensible en San Nicolás, Ramallo y San Pedro no va a ser tan fácil, porque el Delta tiene un régimen bio-dinámico fluvial que tiene sus inercias, y en una situación tan persistente de aguas bajas –como esta- no se resuelve de un día para el otro”.
Teniendo en cuenta cuánto se extendió en el tiempo este evento de bajante, el experto comparte que “nos tenemos que acostumbrar a la gran variabilidad y a la probabilidad de tener cambios bruscos”, aunque en este año parece no presentarse. “La probabilidad que tenemos por delante es que el pasaje de la situación de sequía generalizada y bajante hacia una situación normal sea gradual a lo largo del año. Eso nos lleva a pensar que el Paraná inferior podría llegar a estar en una condición fluvial normal hacia septiembre, no antes”, remarcó.
Ayuda fronteriza
Considerando la implicancia que tiene la zona fluvial externa de Argentina para el abastecimiento de la misma, por su trayecto natural, las relaciones con Brasil tienen un especial entendimiento para el trabajo en conjunto. Al respecto, el subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico destacó que las reuniones con los brasileños son constantes. “Son quincenales y permanentes los encuentros desde que empezó todo esto, así que el dialogo es muy fructífero. Gracias a eso se pudo atemperar la bajante”, expresó.
Otra consecuencia crucial del excelente entendimiento con Brasil se desprende del considerado manejo de las reservas hídricas de este país. “Hubo 7.5 millones de personas que no se quedaron sin agua durante toda esta emergencia ¡Hay que decirlo a los gritos!”, manifestó Borús, agregando que “no hay que olvidarse de que, mientras nosotros teníamos este impacto, Brasil tenía siete estados en emergencia hídrica. Porque el problema era de todo el continente sudamericano, no solo de la Cuenca Del Plata o Argentina”.

