Inflación: el pico de diciembre complica la meta 2026

La suba de diciembre pone a prueba el plan de desinflación

Billetes de pesos argentinos y análisis de inflación

NewsITe

El dato de inflación de diciembre, que se ubicó en 2,8% mensual y superó con holgura el 2,3% previsto en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, encendió luces de alerta sobre la capacidad del Gobierno para sostener la desinflación durante 2026. El registro marcó el séptimo incremento consecutivo desde el piso de 1,5% anotado en mayo y se transformó en un nuevo techo para el actual programa económico.

En 2025, la inflación acumulada llegó al 31,5%, muy por debajo del 117,8% de 2024. Sin embargo, la desaceleración enfrenta ahora un terreno más complejo: el 20,1% proyectado por los analistas del REM para 2026 empieza a verse ambicioso, en un contexto de fuertes ajustes de precios relativos y de cambios en la política monetaria.

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El salto de diciembre coincidió con el inicio de la fase 4 del programa monetario. Desde enero, el Banco Central retomó la compra de dólares para fortalecer reservas, una estrategia que implica emisión de pesos como contrapartida. La clave pasa por determinar hasta qué punto esa mayor cantidad de pesos encontrará demanda suficiente, sin trasladarse al dólar ni a los precios.

Factores que impulsaron la suba de precios

Diciembre es tradicionalmente un mes de alta estacionalidad, por el impacto de las fiestas y las vacaciones. Pero esta vez se sumaron incrementos concentrados en tarifas de servicios públicos, transporte y combustibles, a lo que se agregó un fuerte aumento de la carne —por encima del 7%— que empujó al rubro alimentos y bebidas a un alza de 3,1%.

De acuerdo con los datos oficiales, los precios regulados avanzaron 3,3%, mientras que los estacionales apenas subieron 0,6%. La inflación núcleo, que excluye ambos componentes y funciona como termómetro de la tendencia de fondo, trepó al 3%, un nivel que preocupa a los economistas porque refleja presiones más persistentes.

Reservas, dólar y el margen de maniobra del Banco Central

En las últimas ruedas, la autoridad monetaria mantuvo el ritmo de compras en el mercado cambiario. Ayer adquirió USD 55 millones, el mismo monto que el lunes, y acumula alrededor de USD 328 millones en siete jornadas hábiles. Este proceso de recomposición de reservas es central para sostener la estabilidad financiera, pero también incrementa el desafío de controlar la liquidez en pesos.

El Índice de Precios al Consumidor de diciembre impacta, además, en la actualización de las bandas cambiarias de febrero. Con una variación de 2,8%, el techo para el tipo de cambio hacia fines del mes próximo se eleva a unos 1.607 pesos por dólar. No implica que el billete necesariamente vaya a subir hasta ese nivel, pero sí amplía el margen para que lo haga sin que el Banco Central deba intervenir.

  • Más espacio para movimientos del dólar oficial sin intervención.
  • Mayor atención del mercado a la emisión asociada a la compra de reservas.
  • Necesidad de sostener la demanda de pesos para evitar presiones cambiarias.

Proyecciones para 2026 y respuesta oficial

Entre las consultoras privadas predomina la cautela. Un informe de la Fundación Mediterránea estimó para 2026 un rango inflacionario de entre 18% y 30%, según tres escenarios posibles. En el más optimista, se consolida una fuerte demanda de pesos, el tipo de cambio se mantiene estable y cae el riesgo país, lo que permitiría un índice anual por debajo del 20%.

Desde el Gobierno, en cambio, se puso el foco en la caída de la inflación anual más que en el repunte de diciembre. Funcionarios destacaron que se trata de la variación más baja en ocho años, en un contexto de corrección de precios relativos, salida del cepo cambiario y régimen de flotación. En ese marco, el Ministerio de Economía ratificó que el programa de estabilización continuará apoyado en tres pilares: superávit fiscal, control estricto de la cantidad de dinero y fortalecimiento del balance del Banco Central.

La dinámica de los próximos meses estará marcada por la tensión entre la necesidad de acumular reservas y el objetivo de evitar que la nueva emisión se traduzca en mayor inflación o presión sobre el tipo de cambio.

El desempeño del dólar, la evolución de las tarifas y la capacidad oficial para sostener la disciplina fiscal serán determinantes para saber si el pico de diciembre fue un sobresalto puntual o el anticipo de un sendero de desinflación más sinuoso de lo que el Gobierno y el mercado esperaban.

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