Inflación de junio, dólar y elecciones: qué anticipa Tiscornia

Inflación en baja: qué se espera del dato de junio

Camilo Tiscornia analiza la inflación, el dólar y el escenario electoral en Argentina

NewsITe

El economista Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, proyectó que la inflación de junio se ubicaría en torno al 1,9% en el Gran Buenos Aires (GBA), consolidando la tendencia bajista de los últimos meses y perforando el umbral del 2% mensual. De confirmarse, el dato reforzaría la idea de una desaceleración sostenida del Índice de Precios al Consumidor (IPC) tras el fuerte rebote inflacionario registrado entre 2025 y comienzos de 2026.

En declaraciones radiales, Tiscornia señaló que “hay bastantes chances de que la inflación quede por debajo del 2%” y explicó que, en meses con fuerte componente estacional, los distintos índices –como el IPC porteño y el del GBA– suelen mostrar resultados similares. Para el analista, los picos inflacionarios recientes pueden dividirse en dos grandes tramos: uno previo a las elecciones legislativas de 2025 y otro posterior, marcado por shocks de precios en rubros clave como alimentos, turismo y energía.

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Superado ese segundo tramo, que atribuye en buena medida a factores transitorios –como la suba de la carne, el encarecimiento de las vacaciones y la escalada del petróleo internacional–, el especialista sostiene que la dinámica inflacionaria retomó una senda descendente. Sin embargo, advierte que la baja no será perfectamente lineal: julio podría mostrar un registro algo mayor por cuestiones estacionales, aunque sin alterar la tendencia general.

El impacto de la suba del dólar y el riesgo de traslado a precios

Otro de los puntos centrales del análisis de Tiscornia fue la evolución del tipo de cambio en junio. El dólar avanzó por encima de la inflación proyectada para ese mes, empujado por una combinación de factores financieros y políticos. Para el economista, todavía no se vio plenamente el efecto de carry trade –el movimiento de capitales que pasa de pesos a dólares– sobre los precios internos, pero estima que ese impacto podría comenzar a sentirse entre julio y los meses siguientes.

“Es lógico que el tipo de cambio suba; lo que no es lógico es que por eso un peluquero tenga que aumentar su servicio un 5%”, cuestionó, aludiendo a la histórica tendencia de la economía argentina a dolarizar expectativas incluso en sectores poco expuestos al comercio exterior. En su visión, este comportamiento responde al “descontrol” inflacionario acumulado durante años, más que a una necesidad económica concreta.

Elecciones 2027 y perspectivas de crecimiento

De cara a las elecciones presidenciales de 2027, Tiscornia consideró que la economía podría llegar en mejores condiciones que en procesos electorales previos, siempre y cuando se mantenga cierta continuidad en el rumbo económico. Destacó como señales alentadoras la recomposición de reservas del Banco Central y la presentación del programa financiero 2026-2027, que busca ordenar las necesidades de financiamiento del sector público.

  • Inflación de junio proyectada en torno al 1,9% en el GBA.
  • Dólar subiendo por encima de los precios, con posible traslado a partir de julio.
  • Escenario electoral 2027 atado a la continuidad o no del actual rumbo económico.
  • Proyección de crecimiento del PBI cercano al 3% para 2025 y 2026.

El economista advirtió, no obstante, que la confianza de los argentinos estará muy ligada a las chances de reelección del actual Gobierno o a la percepción de continuidad de políticas similares a las de Javier Milei. Un giro brusco hacia otro tipo de programa económico podría reavivar tensiones cambiarias y financieras, con impacto directo sobre inflación y actividad.

“La estabilidad está muy asociada a que el Gobierno continúe; cuantas mayores sean las chances de reelección, menores van a ser los problemas financieros”, sostuvo Tiscornia, al tiempo que remarcó que el clima económico dependerá también de las propuestas que presenten los distintos candidatos.

En cuanto a la actividad, el director de C&T prevé que la economía argentina encadene dos años consecutivos de crecimiento cercano al 3%, algo poco habitual en el historial reciente. Según su análisis, se está produciendo un cambio estructural que obliga a distintos sectores a adaptarse a un nuevo esquema macroeconómico, con menores niveles de inflación pero todavía con desafíos pendientes en materia de empleo, inversión y estabilidad política.

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