La inflación de febrero se desacelera al 2,8%, pero sigue alta, según la consultora Fundación Libertad y Progreso

La Fundación Libertad y Progreso mide el primer freno tras ocho meses de subas

NewsITe

La inflación de febrero habría cerrado con un avance del 2,8% mensual, de acuerdo con las estimaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por la Fundación Libertad y Progreso. El dato, conocido por la Agencia Noticias Argentinas (NA), marca la primera desaceleración luego de ocho meses consecutivos de subas cada vez más fuertes, en un contexto donde el presidente Javier Milei había prometido llevar la inflación a niveles cercanos a cero durante este año.

Con este registro preliminar, la inflación acumulada en el primer bimestre alcanzaría el 5,8%, mientras que la variación interanual treparía al 32,7%. De esta forma, el dato anual seguiría mostrando una aceleración por cuarto mes seguido, lo que evidencia que, aun con cierta tregua en febrero, el proceso inflacionario continúa en niveles elevados y lejos de los objetivos oficiales.

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El comportamiento de los precios dentro del mes mostró marcadas diferencias semana a semana. De acuerdo con el relevamiento de la Fundación Libertad y Progreso, la primera semana de febrero registró un salto de 1,4% semanal, mientras que la segunda se desaceleró de manera significativa y la tercera incluso arrojó un leve registro de deflación. No obstante, en la última semana del mes volvieron las presiones: los precios aumentaron 1,1% semanal, por debajo del arranque de febrero, pero todavía con incrementos considerables.

Factores que explican la leve tregua inflacionaria

Entre los elementos que ayudaron a moderar la inflación de febrero se destacó el tipo de cambio. El dólar financiero retrocedió alrededor del 3% respecto de enero, aportando cierta estabilidad luego de meses marcados por la volatilidad cambiaria. Ese alivio contribuyó a contener el traslado a precios, en especial en bienes con alto componente importado.

Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que febrero marcaría el primer signo de desaceleración tras ocho meses de subas mensuales crecientes. Sin embargo, advirtió que el piso inflacionario sigue siendo elevado. Según su proyección, si se sostiene el actual rumbo económico, el país podría retomar un sendero de desinflación similar al observado en los primeros meses de gestión del actual gobierno, con un horizonte de cierre de 2026 en torno al 20% anual.

En la misma línea, la economista Clara Alesina explicó que la aceleración inflacionaria de los últimos meses respondió en buena medida a factores estacionales y al rezago de las devaluaciones previas. Para febrero, proyectó una suba de 2,8%, con una desaceleración frente a enero y el primer registro de desinflación semanal en la serie que releva la fundación.

Alimentos, transporte y medicina, los rubros que más presionan

De acuerdo con los analistas de Libertad y Progreso, cerca de la mitad del incremento mensual se explica por el rubro de alimentos y bebidas, que continúa moviéndose por encima del promedio general. En este comportamiento inciden cuestiones estacionales, aumentos de precios internacionales —en particular en productos básicos— y la corrección de distorsiones internas, como las registradas en el precio de la carne en meses previos.

El economista Tomás Amerio señaló que febrero podría marcar el quiebre del ciclo de inflación creciente observado hasta enero, impulsado por el encarecimiento anómalo de la carne y la inestabilidad cambiaria. A su criterio, la actual combinación de una “pax cambiaria” con una normalización gradual de la dinámica de precios permitiría sostener un proceso de desinflación si no surgen nuevos shocks externos o internos.

Por su parte, Julián Neufeld, también de Libertad y Progreso, remarcó que los principales impulsores del IPC en febrero se localizaron en alimentos, transporte y medicina, tres rubros que volvieron a ubicarse por encima del nivel general. En el caso del transporte, el encarecimiento responde en gran medida al programa impulsado por el Gobierno para recomponer tarifas y lograr una apreciación real de los servicios públicos, luego de años de atraso.

“El proceso de desinflación continuaría y 2026 cerraría en torno al 20% anual”, proyectó Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

En este marco, los analistas coinciden en que la evolución del tipo de cambio, la política monetaria del Banco Central y la corrección gradual de precios relativos serán determinantes para verificar si febrero fue el inicio de una tendencia sostenida de desinflación o apenas una pausa en un proceso inflacionario todavía persistente.

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