Infantino retrocede con el programa FIFA Forward Enterprise

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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció que dejará sin efecto el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una ambiciosa iniciativa que apuntaba a ceder a empresas privadas parte de los derechos comerciales y la organización de determinados eventos vinculados a los torneos de la entidad. La marcha atrás se produjo tras una fuerte resistencia interna de varias confederaciones, que veían en el esquema un avance de la privatización sobre activos estratégicos del fútbol mundial.
La propuesta, presentada como una nueva herramienta para financiar el desarrollo de las asociaciones miembro, prometía mayor previsibilidad de ingresos y apoyo específico para federaciones con menos recursos. Sin embargo, el proceso de consultas reveló objeciones profundas de organismos clave como la UEFA, la Concacaf y la AFC, que advertían riesgos en la concentración de poder comercial y en la pérdida de control institucional sobre competencias y marcas históricas.
En un mensaje difundido en las plataformas oficiales de la FIFA, Infantino reconoció que el FFE no logró el respaldo político necesario para seguir adelante. Según explicó, la iniciativa pretendía «acelerar el crecimiento global del fútbol» mediante alianzas con el sector privado, pero las tensiones generadas entre confederaciones resultaron incompatibles con el objetivo de preservar la unidad dentro de la organización con sede en Zúrich.
Resistencia de confederaciones y llamado al consenso
Dirigentes de distintas regiones habían manifestado, en reuniones formales y en conversaciones reservadas, su preocupación por la posible creación de un intermediario permanente entre la FIFA y los mercados televisivos, de patrocinio y de hospitalidad. Temían que, a largo plazo, esa estructura redujera la capacidad de decisión de las confederaciones sobre la explotación de competencias y afectara la distribución de recursos hacia las asociaciones nacionales.
Tras evaluar ese escenario, Infantino decidió cerrar el capítulo del FFE y volver a un esquema de negociaciones más tradicional, basado en el consenso entre confederaciones. El presidente del organismo remarcó que cualquier futura reforma deberá contar con un acuerdo amplio y «no poner en riesgo la cohesión del fútbol mundial», en un contexto en el que ya existen tensiones por el calendario internacional y la organización de grandes torneos.
Próximos pasos para el desarrollo del fútbol global
El titular de la FIFA adelantó que, en las próximas semanas, convocará a federaciones, confederaciones y otros actores relevantes –incluidos clubes, ligas y asociaciones de futbolistas– para diseñar alternativas que permitan sostener y ampliar los programas de desarrollo sin generar nuevas divisiones internas. La prioridad, subrayó, será fortalecer la cooperación institucional y garantizar que los recursos lleguen de manera eficaz a las asociaciones miembro de todos los continentes.
- Revisión del modelo de financiación de proyectos deportivos y de infraestructura.
- Mayor participación de las confederaciones en la definición de nuevos programas.
- Búsqueda de acuerdos comerciales que no impliquen ceder el control estratégico.
«El desarrollo del fútbol no puede lograrse a costa de la unidad del fútbol mundial», fue el mensaje que dejó Infantino al justificar su decisión de dar marcha atrás con el FIFA Forward Enterprise.
De este modo, la FIFA intenta enviar una señal de distensión hacia las confederaciones más críticas y abrir una nueva etapa de diálogo sobre cómo financiar el crecimiento del deporte sin avanzar en esquemas que sean percibidos como una privatización del negocio del fútbol internacional.

