FIESP advierte por el impacto de las medidas sobre el comercio bilateral

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La Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), una de las entidades empresarias más influyentes de Brasil, encendió una fuerte señal de alarma ante la intención de Estados Unidos de aplicar aranceles de hasta el 25% a una amplia gama de productos brasileños. El planteo surge a partir de un informe preliminar de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que todavía debe definirse de manera definitiva en las próximas semanas.
Desde la entidad fabril remarcan que el esquema arancelario propuesto podría golpear de lleno el comercio bilateral, encarecer exportaciones clave y restar competitividad a la producción brasileña frente a otros proveedores globales. El temor central es que el nuevo cuadro de impuestos termine afectando tanto a la industria como al sector agroindustrial, pilares del intercambio entre ambas economías.
“La propuesta presentada contiene un fuerte impacto negativo para las relaciones comerciales bilaterales y para la competitividad de Brasil”, advirtió Paulo Skaf, presidente de la FIESP, en un documento enviado a medios internacionales. El dirigente instó al gobierno brasileño a reaccionar con rapidez en el terreno diplomático y comercial antes de la decisión final, prevista para el 15 de julio, con el objetivo de morigerar o directamente evitar la entrada en vigor de los nuevos aranceles.
Antecedentes de tensión entre Washington y Brasilia
El pronunciamiento de la FIESP se produce en un escenario atravesado por varios episodios de tensión económica y política entre ambos países. En agosto de 2025, la administración de Donald Trump ya había dispuesto un arancel del 50% sobre diversos productos procedentes de Brasil, una medida que en su momento fue calificada por el gobierno brasileño como un “tarifazo” por su fuerte impacto potencial sobre las exportaciones.
Aquel esquema se mantuvo durante cuatro meses y, según argumentó el entonces presidente estadounidense, estaba vinculado a su rechazo al fallo judicial que condenó a más de 27 años de prisión al exmandatario Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado. Ese cruce político terminó trasladándose al terreno comercial, con trabas que afectaron la previsibilidad de los negocios y sumaron incertidumbre a empresas de ambos lados.
Sectores sensibles y posibles impactos
En las negociaciones más recientes, Washington optó por excluir de la nueva lista de bienes con mayores restricciones a algunos productos considerados sensibles para la inflación interna de Estados Unidos. Entre ellos se destacan la carne bovina, el café y el jugo de naranja, rubros en los que Brasil es un actor central del mercado mundial y un proveedor estratégico para el consumo norteamericano.
Sin embargo, otros segmentos podrían quedar dentro del alcance de los nuevos aranceles. Uno de los focos de preocupación es el etanol, sector en el que Brasil y Estados Unidos mantienen desde hace años una competencia directa. Brasil lidera la producción de etanol a base de caña de azúcar, mientras que Estados Unidos encabeza la elaboración de etanol derivado del maíz.
- El etanol de maíz brasileño, en expansión en estados como Mato Grosso do Sul y otras regiones del oeste del país, podría perder terreno frente a jugadores locales en el mercado estadounidense.
- Un incremento de aranceles encarecería el producto brasileño y podría redireccionar flujos comerciales hacia otros mercados, con impacto sobre inversiones y empleo en las zonas productoras.
“Es fundamental una actuación rápida y firme del Gobierno brasileño para evitar la confirmación de graves perjuicios a las exportaciones del país”, insistió Paulo Skaf, al reclamar una estrategia concertada entre el sector público y el privado.
A la espera de la resolución de la USTR, los industriales brasileños presionan para que el tema se ubique en el centro de la agenda bilateral y se retome una vía de diálogo que permita mantener abierto el mercado estadounidense, clave para numerosas cadenas productivas de Brasil y para el vínculo económico entre las dos mayores economías del continente.

