INACCIÓN POLICIAL Y TARDÍA REACCIÓN JUDICIAL, CALDO DE CULTIVO PARA QUE GANEN LOS VIOLENTOS DE SIEMPRE

Diez minutos antes de las 16:00 comenzaban los disparos con balas de goma. El enfrentamiento entre dos sectores de la UOCRA estallaba con violencia. Una hora más tarde la Jueza Díaz Bancalari recibía las actuaciones policiales y ordenaba la aprehensión –por contravención- de los manifestantes que cortaban la calle. Pasadas las 22:00 no había ningún detenido. En el medio, heridos con arma blanca, balas de goma (¿también de plomo?), destrozos en la vía pública y amenazas de muerte. Los agentes policiales, enojados por la condena a su compañero Pablo Moresco, no fueron esta vez los mejores auxiliares de los funcionarios judiciales. En redes sociales, los hermanos Passaglia exigieron Justicia y terminar con las patotas sindicales.

De la redacción de EL NORTE
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El primer eslabón de la cadena de inacción fue la decisión del Juez Sebastián Zubiri, titular del Juzgado Correccional Nº 2 del Departamento Judicial San Nicolás, de archivar la causa abierta cuando el conflicto entre facciones de la UOCRA nacía. Desde entonces, el enfrentamiento se mantuvo activo. Con mayor o menor tensión, pero activo.

Ayer todo se desmadró. Probablemente, el episodio violento entre facciones del gremio de la construcción desatado el martes en Ensenada envalentonó a los de aquí. Se sabe, los violentos sólo necesitan una chispa para empezar a arder.

Hay un dato que este diario pudo chequear con fuentes policiales y judiciales. La condena a 17 años de prisión dictada al expolicía Pablo Moresco por ser considerado autor penalmente responsable de las muertes de Ulises Rial y Ezequiel Corbalán generó un fuerte descontento de los agentes de Policía Local. A partir de ello se puede explicar la falta de interés de la fuerza de seguridad en resolver el conflicto. O, dicho de otra manera, de auxiliar a la Justicia.

Antes de las 16:00, los estruendos por balazos de goma resonaban en el microcentro de la ciudad. La Policía tardó una hora en presentar las actuaciones ante la Jueza Luciana Díaz Bancalari, titular del Juzgado Correccional Nº 3. La Dra. Díaz Bancalari recién ordena la aprehensión de las personas que cortan las calles a las 17:00, puesto que no puede actuar de oficio sino recién cuando recibe las actuaciones policiales. Tampoco lo puede hacer un fiscal, que sólo tiene facultades para actuar cuando hay delito y no frente a contravenciones. A las 17:00, insistimos, Díaz Bancalari ordenaba detener a los que violaban el Código de Faltas. Pasadas las 22:00, no había un solo detenido. “Después de lo de Moresco esperan que actuemos”, dijo, alguien.

Como si nada

Una de las cuestiones que más sorprendió fue que no se acordonara el área. Mientras el conflicto ardía y las balas de goma dejaban huellas en la piel de los Uocra, nadie cortó el tránsito de peatones. Sí se impidió el paso de vehículos, pero el transeúnte que deseaba pasar por allí no tenía ningún tipo de impedimento. Tampoco los curiosos que se amontonaban en el lugar, a resguardo de algún recoveco que les asegurara algún tipo de protección toda vez que se reanudaban los disparos.

Todo muy bizarro, todo muy vergonzoso. A medianoche se terminaba de redactar esta crónica. El microcentro parecía haber recuperado la paz sepulcral –y habitual- de un jueves por la noche. Una guardia policial quedó apostada en el lugar de los tristes acontecimientos. Patrulleros patrullaban. La ciudad parecía –anoche- recuperar la tranquilidad. Tranquilidad, que no es lo mismo que seguridad.

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