Intendentes piden reactivar el histórico ramal Ayacucho–Quequén

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Intendentes del sudeste bonaerense volvieron a la carga con un reclamo que lleva casi tres décadas: la reactivación del ramal ferroviario de cargas Ayacucho–Tandil–Lobería–Balcarce–Quequén–Necochea, inactivo desde 1998. El corredor es considerado clave para la logística de una de las regiones productivas más importantes de la provincia de Buenos Aires y para el abastecimiento del estratégico Puerto Quequén.
El planteo fue formalizado ante el secretario de Transporte de la Nación, Mariano Plencovich, en el marco de la definición del nuevo esquema de concesión de la red de cargas. Los jefes comunales solicitaron que este ramal sea incorporado a los pliegos licitatorios, de modo de asegurar su puesta en valor y su inclusión en los planes nacionales de transporte.
La iniciativa es encabezada por los intendentes Miguel Lunghi (Tandil), Esteban Reino (Balcarce), Pablo Barrena (Lobería) y Emiliano Cordonnier (Ayacucho). Todos coinciden en que el regreso del tren permitiría abaratar costos logísticos, mejorar la competitividad de las economías regionales y descomprimir las rutas, hoy saturadas por el tránsito de camiones rumbo al puerto.
Un ramal clave para la producción y la logística regional
Desde la interrupción del servicio, en 1998, casi toda la producción que se dirige a Puerto Quequén viaja sobre ruedas. Granos, subproductos agroindustriales y otras cargas salen de los campos y plantas de la zona en camiones, con el consiguiente impacto en tiempos de traslado, costos operativos, consumo de combustible y deterioro de la infraestructura vial.
Puerto Quequén movilizó alrededor de 9 millones de toneladas durante 2025, un récord para la terminal portuaria y una muestra del potencial exportador de la región. Sin embargo, la casi total dependencia del transporte automotor profundiza cuellos de botella logísticos y deja a productores y operadores a merced de los vaivenes de los costos del flete por camión.
La recuperación del ferrocarril aparece, en ese contexto, como una herramienta para diversificar la matriz de transporte, reducir costos por tonelada-kilómetro y mejorar la eficiencia de la cadena agroexportadora. También permitiría disminuir emisiones contaminantes y siniestralidad vial, dos variables cada vez más tenidas en cuenta en los debates sobre infraestructura y transporte.
El proyecto ferroviario y los próximos pasos
El plan impulsado por los municipios contempla la realización de un relevamiento integral de vías, puentes y estaciones, junto con la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF). Ese diagnóstico será clave para dimensionar el nivel de inversión necesario para poner nuevamente en servicio el corredor, tras casi tres décadas de abandono y escaso mantenimiento.
Los intendentes también propusieron que se analice la incorporación del régimen de acceso abierto en caso de que el futuro concesionario no priorice la reactivación del ramal. De ese modo, otros operadores podrían utilizar la infraestructura ferroviaria para el transporte de granos, insumos y otros productos vinculados a la actividad agroindustrial.
- Relevamiento técnico de la traza Ayacucho–Tandil–Lobería–Balcarce–Quequén–Necochea.
- Definición de un esquema de concesión que incluya al ramal en los pliegos.
- Evaluación de inversiones para la renovación de vías, puentes y estaciones.
- Posibilidad de acceso abierto para garantizar la prestación del servicio.
El reclamo comenzó a tomar fuerza en 2022 y en 2023 logró el respaldo de 13 intendentes del sudeste bonaerense. Ahora vuelve a ganar protagonismo ante el próximo vencimiento de la prórroga de la concesión de Ferrosur Roca, previsto para septiembre de 2026, lo que abre una ventana de oportunidad para redefinir el mapa ferroviario de cargas.
Los intendentes consideran que el nuevo esquema de concesiones puede ser la llave para reincorporar un corredor inactivo desde hace casi 30 años y reconectar el interior bonaerense con uno de los principales puertos exportadores de granos del país.
Si el proyecto avanza y el tren vuelve a correr entre Ayacucho y Quequén, la región podría recuperar una herramienta histórica para acompañar su crecimiento productivo y mejorar la competitividad de sus exportaciones, en un contexto en el que la logística se ha vuelto un factor decisivo para el desarrollo.

