Misiles hutíes impactan en terminal petrolera saudita

NewsITe
En medio de una escalada de tensiones en el mar Rojo, el movimiento hutí de Yemen lanzó en la madrugada de este sábado un ataque con misiles balísticos contra una instalación petrolera de Saudi Aramco, la gigante estatal de energía de Arabia Saudita. De acuerdo con reportes de medios internacionales, al menos cinco proyectiles impactaron en una terminal marítima utilizada por la compañía en las regiones de Jizan y Yanbu, sobre la costa del mar Rojo.
Saudi Aramco es considerada la mayor productora de petróleo del mundo y la principal exportadora de crudo de Arabia Saudita. Cualquier afectación a su infraestructura genera preocupación inmediata en los mercados energéticos globales, por el posible impacto en el suministro y en los precios internacionales del petróleo. Hasta el momento, no hubo información oficial detallada sobre daños materiales ni víctimas, pero el episodio refuerza la vulnerabilidad de las rutas energéticas en la zona.
El ataque se produce en un contexto regional marcado por la guerra en Yemen y por el rol que desempeña Arabia Saudita en el conflicto. Desde hace años, la coalición liderada por Riad interviene militarmente en territorio yemení en apoyo al gobierno reconocido internacionalmente, enfrentada al movimiento hutí, respaldado por Irán, que controla amplias áreas del país, incluida la capital Saná.
Bombardeos previos y recrudecimiento de la confrontación
Horas antes del ataque a la infraestructura de Aramco, medios yemeníes habían informado sobre múltiples explosiones en la ciudad portuaria de Hodeidah, bajo control hutí y ubicada también sobre el mar Rojo. La cadena Al Masirah TV, cercana al movimiento rebelde, atribuyó esas explosiones a bombardeos de la aviación saudita contra objetivos en la provincia homónima, y denunció que las operaciones habrían alcanzado infraestructuras de carácter civil.
Este intercambio de ataques responde a una lógica de represalias cruzadas que viene en aumento. Días atrás, los hutíes anunciaron la imposición de un bloqueo naval específico contra Arabia Saudita, con advertencias dirigidas a buques vinculados al reino. En ese marco, el movimiento proclamó el cierre del estratégico estrecho de Bab el Mandeb para embarcaciones sauditas, alegando medidas de “ojo por ojo” frente al cerco impuesto por Riad y los bombardeos a objetivos en Yemen, incluido el aeropuerto de Saná.
El estrecho de Bab el Mandeb y el riesgo para el comercio global
El estrecho de Bab el Mandeb es una de las rutas marítimas más relevantes del planeta. Separa Yemen de Yibuti y Eritrea y conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Por allí transitan diariamente petroleros, cargueros de contenedores y buques comerciales que enlazan Asia, África y Europa. Cualquier interrupción o amenaza en este paso puede repercutir en la logística internacional, encarecer los seguros de transporte y derivar en desvíos de rutas hacia trayectos más largos y costosos.
Analistas consultados por la prensa internacional advierten que, si el conflicto se prolonga o intensifica, la seguridad de la navegación en el mar Rojo podría verse seriamente comprometida, impactando tanto en los precios del petróleo como en la circulación de mercancías. En ese sentido, la comunidad internacional sigue con atención la evolución de los acontecimientos, en particular la reacción de Arabia Saudita y de sus aliados, así como el margen de maniobra diplomática para contener una nueva escalada.
- Los hutíes reivindicaron el uso de misiles balísticos contra objetivos sauditas.
- Hodeidah y Bab el Mandeb se consolidan como puntos críticos en la disputa.
- Saudi Aramco es clave para el suministro global de petróleo.
“La medida se ordenó como una represalia de ‘ojo por ojo’ frente al cerco establecido por Riad y los recientes bombardeos al aeropuerto de Saná”, indicaron voceros hutíes en medios regionales.
Con la mirada puesta en el mar Rojo y en Bab el Mandeb, la preocupación central pasa ahora por evitar que este cruce de ataques derive en una crisis mayor de seguridad marítima y en un nuevo capítulo de inestabilidad para el mercado energético global.

