Histórico Gran Premio Recoleta‑Tigre celebró su 120ª edición

Clásicos en marcha: la tradición del Recoleta‑Tigre sigue viva

Autos clásicos participan del Gran Premio Recoleta-Tigre

NewsITe

El Club de Automóviles Clásicos (CAC), con el acompañamiento protagónico del Automóvil Club Argentino (ACA), llevó adelante la 120ª edición del Gran Premio Recoleta‑Tigre, una recreación de la primera carrera de ruta abierta de Sudamérica y uno de los eventos más tradicionales del automovilismo histórico en el país.

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La actividad se desarrolló durante el fin de semana en Buenos Aires y el norte del conurbano, con una nutrida participación de vehículos antiguos que volvieron a unir simbólicamente la Ciudad de Buenos Aires con Tigre, tal como ocurrió en la prueba disputada por primera vez en 1906. Aquel 9 de diciembre, el ACA organizó una competencia inédita para la época, fuera de los hipódromos, que sentó las bases del deporte motor argentino.

En esta nueva edición, los autos fueron exhibidos en distintos puntos emblemáticos del área metropolitana, entre ellos Plaza Francia, en el barrio porteño de Recoleta, el Paseo de las Bicicletas en el Hipódromo de San Isidro y el Museo de Arte de Tigre, donde el público pudo apreciar de cerca verdaderas joyas mecánicas de comienzos del siglo XX.

Patrimonio automotor y memoria deportiva

El presidente del Automóvil Club Argentino, César Carman, resaltó la importancia de sostener este tipo de iniciativas que recuperan capítulos fundacionales del deporte nacional. La entidad participó con unidades pertenecientes al Museo del Automóvil, ubicado en la sede central de la avenida Del Libertador, donde se conserva parte del patrimonio histórico del ACA.

“Nos enorgullece seguir sosteniendo la memoria histórica del automovilismo argentino. A través de eventos como este, seguimos impulsando la conexión con una parte fundamental de nuestra identidad deportiva nacional”, sostuvo Carman, al remarcar el compromiso del club con la preservación del patrimonio automotor del país.

Entre los vehículos participantes se destacaron ejemplares que rara vez se ven en movimiento, como un Renault Baquet de 1908, un Dodge de 1915 y un Panhard et Levassor de 1904, modelos que remiten a los primeros años del desarrollo automotor y que exigen una cuidadosa restauración y mantenimiento por parte de sus propietarios.

Color, premios y recreación de época

Fiel a su espíritu de recreación histórica, el Gran Premio Recoleta‑Tigre no solo premió el desempeño en la prueba, sino también el cuidado estético de los autos y la ambientación elegida por las tripulaciones, muchas de las cuales eligieron vestimentas de época para completar la escena.

  • Se distinguió a los ganadores de la prueba principal.
  • Hubo reconocimientos especiales para los vehículos mejor presentados.
  • Se premió a las tripulaciones con las mejores recreaciones históricas.

La ceremonia de premiación, organizada por el Club de Automóviles Clásicos, reforzó el carácter festivo e identitario de un evento que ya es un clásico del calendario de autos históricos y que, cada año, suma nuevos aficionados. La continuidad del Gran Premio Recoleta‑Tigre confirma el interés por rescatar los orígenes del automovilismo argentino y mantener vigente una tradición que combina historia, cultura y pasión por los fierros.

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