Histórico avance del acuerdo UE‑Mercosur con nuevas salvaguardas

La UE destraba el pacto con Mercosur tras más de 20 años de negociaciones

Reunión de autoridades de la Unión Europea por el acuerdo con el Mercosur

NewsITe

El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur dio un paso decisivo hacia su concreción definitiva, tras la aprobación de un paquete de salvaguardas agrícolas que permitió destrabar las últimas resistencias dentro del bloque europeo. El ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, calificó el entendimiento como un “acuerdo histórico” por su alcance económico y político, así como por la magnitud del mercado integrado que involucra a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Según informó la agencia Europa Press, los embajadores de los 27 Estados miembro de la UE dieron luz verde a los mecanismos de protección para el sector agrario en una votación por mayoría cualificada, pese a la oposición de Francia y Hungría. El visto bueno se formalizará mediante un procedimiento escrito y habilita a los países de la Unión a avanzar con la firma oficial del tratado en los próximos días, luego de más de dos décadas de conversaciones y revisiones técnicas.

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La reunión clave tuvo lugar en Bruselas, en el marco de un encuentro de embajadores donde se acordó la aprobación inicial de las salvaguardas para el sector agroalimentario europeo. Estas herramientas apuntan a proteger a los productores de aquellos rubros considerados más vulnerables a la apertura comercial con el Mercosur, en particular carne vacuna, aves de corral, huevos, cítricos y azúcar, rubros sensibles por el posible impacto en los precios internos y la competencia de las importaciones sudamericanas.

Uno de los elementos centrales del pacto interno europeo fue la fijación de límites concretos para la activación de esas salvaguardas. El nuevo esquema establece que la Comisión Europea podrá actuar cuando se verifique, en un período de tres años, un aumento promedio del 5% en las importaciones y una caída equivalente del 5% en los precios. Este umbral representa una rebaja respecto de la propuesta inicial de la propia Comisión, que contemplaba un 10%, y responde a las presiones del Parlamento Europeo y, especialmente, del gobierno italiano.

Italia, las presiones agrícolas y el papel del Parlamento Europeo

En las negociaciones previas, el Consejo y el Parlamento habían barajado un límite del 8%, pero la cifra fue finalmente ajustada a la baja a instancias de Italia, con respaldo de la Eurocámara. Roma venía reclamando una protección más estricta para sus productores, en línea con las preocupaciones expresadas también por Francia y otros países con fuerte peso agrícola. La nueva redacción busca ofrecer una red de contención más rápida frente a eventuales disturbios en el mercado.

Con la firma, la parte comercial del acuerdo podrá entrar en vigor de manera provisional una vez completados los trámites legales en ambas regiones. Sin embargo, el proceso de ratificación exige aún el visto bueno del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales de cada Estado miembro, que tendrán la potestad de aprobar o rechazar el texto, aunque sin capacidad para introducir modificaciones. Esa instancia legislativa será clave para medir el apoyo real al tratado en un contexto de fuerte discusión interna por el futuro del sector primario europeo.

El avance anunciado ahora se produce más de un año después de que, en diciembre de 2024, la Comisión Europea y los países de Mercosur anunciaran el cierre político de las negociaciones. Un intento previo de formalizar la firma en diciembre fracasó por las reservas del presidente francés Emmanuel Macron y de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quienes reclamaron mayor apoyo a los agricultores y garantías adicionales frente a la competencia sudamericana.

Un mercado estratégico y los próximos pasos del pacto birregional

La decisión reciente contempla que las salvaguardas agrícolas deberán ser refrendadas por el pleno del Parlamento Europeo y del Consejo antes de quedar plenamente operativas. Para los sectores productivos europeos, se trata de un punto central, ya que el acuerdo abarca un espacio geoeconómico que representa una parte significativa del comercio mundial y reúne a unos 270 millones de consumidores hispanoparlantes y lusoparlantes, con fuerte demanda de bienes industriales, servicios y productos agroalimentarios.

Una vez rubricado el tratado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, estarán habilitados para firmar tanto el acuerdo de asociación política y de cooperación como el de libre comercio. Ese paso abrirá la puerta a la aplicación provisional de la dimensión comercial, con la expectativa de impulsar el intercambio de bienes y servicios, diversificar mercados y reforzar los lazos estratégicos entre Europa y Sudamérica.

  • Protección reforzada para sectores agrícolas sensibles europeos.
  • Umbral reducido al 5% para activar salvaguardas comerciales.
  • Entrada provisional del acuerdo sujeta a la firma y ratificación parlamentaria.
  • Un mercado integrado que involucra a la UE y al Mercosur tras más de 20 años de negociación.

“Es un acuerdo histórico”, afirmó el ministro Luis Planas, al destacar la dimensión económica y política del pacto UE‑Mercosur.

En un contexto global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de cadenas de valor, el avance del pacto UE‑Mercosur aparece como un hito para ambas regiones. Mientras el Mercosur busca ampliar sus destinos de exportación y atraer inversiones, la Unión Europea apunta a consolidar su presencia en Sudamérica con reglas comunes y mayor previsibilidad, al tiempo que intenta responder a los reclamos de sus agricultores con un andamiaje de salvaguardas más estricto.

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