Condenan a 18 años de prisión al exjuez Bento por corrupción.

El exjuez federal de Mendoza Walter Bento fue condenado a 18 años de prisión en una sentencia considerada histórica para la Justicia argentina. El Tribunal Oral Federal N° 2 lo encontró culpable de integrar una asociación ilícita y de haber cometido delitos de cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito, lavado de activos y falsedad ideológica, todos cometidos mientras ejercía como titular del Juzgado Federal N° 1 de la provincia.
La decisión fue adoptada por las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá Rivas y María Carolina Pereyra, quienes sostuvieron la acusación elevada por la fiscalía y dispusieron además el decomiso casi total de los bienes del exmagistrado. Bento sólo conservará su vivienda en el barrio Los Palmares y un vehículo, mientras que el resto de su patrimonio será confiscado por el Estado. Como parte de la sanción económica, también se le impuso una multa de 540 millones de pesos.
El fallo tiene un fuerte impacto institucional, ya que se trata de uno de los casos de corrupción judicial más resonantes de los últimos años. La investigación reconstruyó el funcionamiento de una estructura que, desde al menos 2007, habría intervenido para beneficiar a imputados y detenidos a cambio de pagos ilegales en dinero, vehículos e inmuebles.
Cómo operaba la asociación ilícita según la investigación
De acuerdo con la causa, la organización liderada por Bento ofrecía garantías de impunidad mediante resoluciones judiciales favorables. Entre las maniobras detectadas se mencionan:
- Otorgamiento de libertades a detenidos o imputados a cambio de coimas.
- Reducción de medidas coercitivas, como cambios en las condiciones de prisión preventiva.
- Resoluciones que declaraban la falta de mérito o el sobreseimiento de acusados.
- Modificaciones en las carátulas de las causas para aliviar la situación procesal de los involucrados.
Las coimas, según la acusación, se concretaban mediante entregas de dinero en dólares, cesiones de vehículos y operaciones sobre inmuebles. Estas maniobras derivaron en un notable incremento patrimonial del exjuez y su entorno, que no pudo ser justificado con ingresos legítimos.
Condenas a la esposa y al hijo del exmagistrado
La sentencia no sólo alcanzó a Bento. Su esposa, Marta Boiza, también fue condenada por delitos patrimoniales vinculados a la misma trama. El Tribunal le impuso seis años de prisión por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y falsedad ideológica, además de una multa de 346 mil pesos. Para los jueces, Boiza habría tenido un rol clave en la canalización y el encubrimiento de los fondos de origen ilícito.
El hijo mayor del exjuez, Nahuel Bento, recibió una pena de cinco años de prisión, igualmente por su participación en las maniobras investigadas. De esta manera, la Justicia extendió la responsabilidad penal al núcleo familiar directo del exmagistrado, al considerar que se benefició y colaboró con el esquema ilícito.
Destitución y consecuencias institucionales del caso Bento
Antes de esta condena, el 8 de noviembre de 2023 el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados ya había destituido a Bento de su cargo por “mal desempeño en sus funciones”. En ese momento, el exjuez se encontraba detenido en la cárcel de Cacheuta bajo prisión preventiva. La destitución fue un paso clave para habilitar su juzgamiento penal como ciudadano común, sin los fueros que lo amparaban mientras ejercía como magistrado.
Con este fallo, la Justicia federal de Mendoza envía una señal sobre los límites a la utilización espuria del poder judicial y refuerza el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, prevenir conflictos de intereses y garantizar mayor transparencia en el desempeño de jueces y funcionarios en todo el país.
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