¿Hay toxicidad oculta detrás del aroma? Los riesgos del humo de sahumerios e incienso

Los sahumerios e inciensos, un ritual ancestral que oculta peligros modernos. ¿Más tóxicos que el cigarrillo?

sahumerios e incienso tóxicos

Quemar sahumerios e incienso es una práctica milenaria asociada a rituales, meditación y bienestar. Sin embargo, un estudio pionero de la South China University of Technology, dirigido por Rong Zhou en 2015, reveló que el humo generado por estas varas contiene casi exclusivamente partículas ultrafinas y finas (un 99 %) que son capaces de penetrar profundamente en los pulmones.

El estudio comparó los efectos del humo de incienso —de agar y sándalo— frente al de cigarrillos. Los resultados fueron preocupantes: el humo de incienso mostró mayor citotoxicidad, genotoxicidad y mutagenicidad que el del tabaco utilizado como referencia. Contenía 64 compuestos tóxicos, incluyendo hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), formaldehído y óxidos de nitrógeno y azufre. Estudios posteriores confirmaron que una sola gramo de incienso produce hasta 45 mg de material particulado, mucho más que los 10 mg generados por los cigarrillos.

Consecuencias para la salud frente a una constante exposición

  • Inflamación crónica: las partículas irritan los bronquios y pueden desencadenar enfermedades respiratorias, asma y exacerbaciones en enfermos con EPOC.
  • Cáncer: se asocian a riesgo elevado de cáncer de pulmón, leucemia infantil y tumores cerebrales.
  • Daño cardiovascular: las partículas ultrafinas atraviesan la barrera pulmonar, llegando al torrente sanguíneo y generando estrés oxidativo, hipertensión y problemas cardíacos.
  • Alergias y asma: particularmente en personas sensibles, puede agravar síntomas como tos, dermatitis y rinitis.
  • Función cognitiva: estudios recientes sugieren impacto negativo en la función cerebral, especialmente en mayores de 65 años expuestos regularmente.

Las partículas ultrafinas (PUF, < 0,1 µm) suelen permanecer en el aire. Su tamaño les permite depositarse en lo más profundo de los pulmones y pasar al torrente sanguíneo, desencadenando respuestas inflamatorias y daño oxidativo

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