El equipo femenino del Centro Familiar y Deportivo, uno de los clubes pioneros del handball en la ciudad, se dio el gusto de volver a festejar un título luego de casi una década. “Creo que la clave fue la paciencia y la perseverancia, porque sabíamos que era un objetivo a largo plazo”, contó Julia Vivas, la entrenadora dombosquense.

Don Bosco volvió a festejar entre las mayores después de 9 años. Pasó mucha agua bajo el puente, muchos sinsabores y tristezas. El equipo del Centro Familiar y Deportivo fue uno de los pioneros de la actividad en la ciudad, pero en los últimos tiempos quedó demasiado lejos de un Regatas dominador y de un Belgrano que le hacía fuerza a su clásico rival.
“Fue muy difícil pasar de ganar el torneo local y que también nos vaya bien los torneos nacionales, a casi no poder presentar el equipo en la liga. Eso fue bastante duro”, expresó Julia Vivas, referente del handball de Don Bosco y actual entrenadora de las campeonas. “Era el nuevo contexto que teníamos y había que asumirlo. Así que seguimos trabajando, no como veníamos sino de otra manera, pero siempre anhelando volver a estar en una final, sabiendo que todavía no estábamos en condiciones”, remarcó, y contó que “creo que la clave fue plantearnos objetivos claros, tratando de cumplir las metas a corto plazo, siempre en mente de volver a tener los equipos más arriba, pero por mucho tiempo no llegábamos, no se nos daba ni una final”.
Mejor panorama
“Ya hace un par de temporadas que tenemos otro contexto, con un plantel más largo, más experimentado, y sin embargo seguíamos peleando en los play-offs pero no se nos daba la final. Ahora creo que estaba bien que se nos diera”, opinó Vivas. “Así que seguimos trabajando con intención de volver a llegar a este lugar, pero sabiendo que todavía faltaba. Este año nos habíamos puesto como claro objetivo llegar a la final. Y cuando se nos dio el fin de semana pasado, sinceramente estábamos muy contentas por haber alcanzado la final después de tantos años, y obviamente no nos conformábamos y queríamos ganarla. Así que trabajamos mucho para eso, tuvimos que sortear varios obstáculos, pero por suerte se nos dio”, reflejó.
En la definición, las dombosquenses superaron a Belgrano por 28 a 24, tras dejar en el camino en semifinales a Automóvil Club por 25 a 17. El plantel estuvo integrado por Daniela Lacomba, Jacqueline Moliterno, Valentina Vivas, Valentina Viscomi, Maive Reina, Sofia Ghiotti, Camila Ronco, Quimey Reina, Débora Retamozo, Tatiana Budding, Ludmila Salvarreguy, Milagros Marcantonio, Indira Peirano, Zoe Esquivel, Paulina Coceres, Alma Rubiola, Martina Rivero, Albertina Negro y Sofía Martínez. Todas ellas conducidas por los oficiales Julia vivas, Gaspar Oggero, Juanse Viscomi y Juan María Bianco.
“Creo que la clave fue la paciencia y la perseverancia, porque sabíamos que era un objetivo a largo plazo, que no era algo inmediato, y que había que aguantar y pasar por un montón de situaciones, malas caras, malos momentos, o entrenar sabiendo que hasta ahí nos daba. El entrenamiento y la paciencia fueron la base”, analizó Julia tras el logro tan esperado.
“Y también algo que nos enorgullece y nos da alegría es que la mayoría del plantel son chicas que entrenan con nosotros desde las infantiles, desde que tienen 10 y 11 años, y que en ese momento de gloria de años atrás ellas estaban en la tribuna, y ahora están siendo campeonas también”, reflejó la entrenadora. “Y hay otras chicas que se sumaron más adelante al plantel, que no hicieron las inferiores con nosotros pero son toda gente del equipo y de la institución. Todo eso nos da una gran satisfacción, el haber logrado un trabajo de años, con chicas que estuvieron con nosotros desde mini y ahora son campeonas de Primera”, cerró la DT.

