Una necrópolis monumental sale a la luz en Roma

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Arqueólogos italianos descubrieron una de las mayores necrópolis de la antigua Roma durante las obras para levantar una residencia estudiantil en las cercanías de la Basílica de San Pablo Extramuros, al sur de la capital. El hallazgo, comunicado por el Ministerio de Cultura de Italia, aporta nueva evidencia sobre la organización y las creencias del mundo funerario romano en época imperial.
Las excavaciones pusieron al descubierto un complejo funerario de gran extensión que formaba parte de la llamada Necrópolis Ostiense, una vasta zona de enterramientos que acompañaba el trazado de la antigua vía Ostiense, una de las arterias fundamentales que conectaba Roma con el puerto de Ostia. Hasta ahora, los especialistas solo conocían una fracción reducida de este sector, por lo que el descubrimiento abre una ventana inédita sobre la escala real del cementerio.
Según informó la dirección de la excavación, encabezada por la arqueóloga Diletta Menghinello, se identificaron hasta cinco edificios funerarios, construidos entre el siglo I a. C. y el siglo IV d. C. Las estructuras, de planta cuadrangular y techos abovedados, se encontraron a poco más de un metro de profundidad y aparecen alineadas de noreste a suroeste. Uno de los edificios se dispone perpendicular al resto, lo que sugiere la existencia de un patio central en torno al cual se organizaba todo el complejo.
Restos humanos, rituales y decoraciones de alto valor histórico
En el interior de los edificios y en los sectores adyacentes, los investigadores localizaron alrededor de 50 esqueletos humanos. Los primeros estudios antropológicos indican que la mayoría corresponde a hombres de entre 20 y 40 años, de contextura robusta, posiblemente vinculados a actividades físicas intensas o a trabajos pesados. En algunos cuerpos se halló un clavo a la altura del pecho, práctica ritual documentada en la antigüedad y asociada a creencias destinadas a mantener alejado el mal en el tránsito hacia el más allá.
El conjunto también conserva espacios con restos de pinturas murales, mosaicos bicolores y decoraciones en yeso con frescos y motivos vegetales. Entre los estucos aparecen figuras típicas del simbolismo funerario romano, como orantes y victorias aladas, que aportan información sobre la iconografía vinculada a la muerte, la memoria de los difuntos y la esperanza de una vida posterior.
Las autoridades subrayan que se trata de un contexto excepcional por la calidad de las estructuras y la riqueza de sus acabados. Se espera que la continuación de las excavaciones permita recuperar columbarios, ajuares funerarios, epígrafes e incluso nuevos sectores pavimentados. Durante las primeras tareas ya se encontró una pequeña cabeza escultórica que podría representar al dios Apolo, pieza que será sometida a estudios específicos.
Protección del sitio y futuro acceso público
La superintendente especial de Roma, Daniela Porro, destacó que el hallazgo ofrece una oportunidad única para profundizar en el estudio científico de las prácticas funerarias romanas y de la vida cotidiana en la periferia de la ciudad antigua. El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, aseguró que el yacimiento será protegido, investigado y puesto en valor sin interrumpir de manera definitiva el proyecto de la residencia estudiantil.
- El cementerio forma parte de la histórica Necrópolis Ostiense, ligada a la vía que conectaba Roma con Ostia.
- Se documentaron al menos cinco edificios funerarios y unos 50 esqueletos con particularidades rituales.
- Las decoraciones conservadas incluyen frescos, mosaicos y estucos con fuerte simbolismo religioso.
“La calidad de las estructuras y la organización del complejo representan una oportunidad invaluable para comprender mejor el mundo funerario romano”, señaló la superintendente Daniela Porro.
Las autoridades italianas prevén que, una vez concluidos los trabajos arqueológicos y garantizada la conservación de los restos, parte de la necrópolis pueda integrarse a un recorrido visitable. De concretarse, el nuevo espacio permitiría al público acceder a un capítulo poco visible de la historia de Roma: cómo se despedía a los muertos, qué creencias guiaban esos rituales y de qué manera se integraban los cementerios al paisaje urbano de la capital del antiguo imperio.

