Hallan muerto a Max Higgins, el empresario del “Disney argentino”

Conmoción por la muerte del excéntrico empresario jamaiquino

El empresario jamaiquino Emile Maxim Patrick Higgins, conocido en la Argentina como Max Higgins y recordado por su fallida promesa de construir un “Disney argentino”, fue hallado muerto en la localidad bonaerense de Libertad, partido de Merlo. Tenía 55 años y, según testigos, atravesaba una situación de extrema vulnerabilidad, viviendo en la calle.

– Publicidad –

De acuerdo con las primeras informaciones, el cuerpo de Higgins fue encontrado por un chofer de colectivo que advirtió su presencia en la vía pública y dio aviso a los servicios de emergencia. El empresario solía frecuentar la zona y era reconocido por vecinos y trabajadores del transporte, que lo veían deambular en situación de calle.

Los equipos médicos que llegaron al lugar constataron el fallecimiento y señalaron que no se observaron signos de violencia visibles en el cuerpo. En base a esa primera evaluación, se presume que habría muerto por causas naturales, aunque la Justicia aguarda los resultados de la autopsia para confirmar el cuadro.

Investigación judicial y autopsia

La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 3 del Departamento Judicial de Morón, que caratuló el expediente como “averiguación de causales de muerte”. La fiscal Valeria Courtade ordenó el traslado inmediato del cuerpo a la morgue judicial para la realización de los estudios forenses correspondientes.

La autopsia será clave para establecer, con rigor científico, qué originó la muerte de Higgins y si existió algún factor previo –como una patología de base o un cuadro agudo– que explique su descompensación en la vía pública. Por el momento, no hay detenidos ni indicios de criminalidad directa en el caso, aunque las autoridades continuarán recolectando testimonios y registros de la zona.

Del sueño del “Disney argentino” al ocaso en la calle

Higgins alcanzó notoriedad en 2007 cuando anunció un ambicioso proyecto: construir en San Pedro un gigantesco parque de diversiones bajo el nombre Walt Disney Mundo S.A. El emprendimiento prometía ocupar más de 100 hectáreas, generar unos 600 puestos de trabajo y atraer inversiones por alrededor de mil millones de dólares, posicionando a la ciudad como un polo turístico internacional.

En aquellos años, el empresario se movía con un alto perfil mediático. Abrió oficinas en Puerto Madero, se desplazaba en autos deportivos de alta gama y organizaba eventos deportivos de impacto, como el “World Football Idol” en Mar del Plata, un show que buscaba al mejor jugador del mundo y que contó con figuras de la talla de Diego Maradona, Gabriel Batistuta y Sergio Goycochea.

Sin embargo, el sueño se desmoronó con el paso del tiempo. Las empresas Disney y Warner lo demandaron por el uso de marcas registradas y lo acusaron de estafa, mientras que en la Argentina también se lo señaló por la emisión de cheques sin fondos. A esas causas se sumaron distintas investigaciones por presuntos delitos en el exterior, lo que terminó de erosionar su credibilidad y su situación económica.

Un final marcado por la soledad y la marginalidad

  • Pasó de los lujos en Puerto Madero a dormir en la calle.
  • Deambuló por Retiro, la Recova de Paseo Colón y, en sus últimos días, por Libertad, Merlo.

En los últimos años, lejos de los flashes y las promesas de inversiones millonarias, Higgins fue visto en situación de calle en diferentes puntos de la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en la zona de Retiro y bajo la Recova de la avenida Paseo Colón. Testimonios coinciden en que vivía con lo puesto y que recurría a la ayuda ocasional de conocidos y transeúntes.

El caso de Max Higgins expone el fuerte contraste entre la ostentación de un empresario que prometía un mega parque temático y la crudeza de un final en absoluta vulnerabilidad social.

En sus últimos días, el empresario se había trasladado a la zona de Libertad, en el partido de Merlo, donde finalmente fue encontrado sin vida. Su historia, atravesada por grandes anuncios, causas judiciales y un dramático deterioro personal, vuelve a abrir el debate sobre el control de proyectos privados de gran escala y, al mismo tiempo, sobre la contención estatal y comunitaria para quienes terminan en situación de calle.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -