Un hallazgo en Brasil sacude la historia evolutiva de las serpientes

Un equipo internacional de científicos, liderado por especialistas de la Universidad de Princeton, describió en Brasil el fósil de una serpiente subterránea que podría ser la más antigua conocida hasta hoy. Bautizada Tametara mirim, habría vivido entre 85 y 75 millones de años atrás, en plena era de los dinosaurios, y su estudio promete reescribir capítulos clave de la historia evolutiva de estos reptiles.
El ejemplar, analizado en un trabajo publicado en la prestigiosa revista Nature, se conserva en un estado excepcional: mantiene el cráneo y buena parte del cuerpo articulados en tres dimensiones, algo inusual en el registro fósil de serpientes. Este nivel de preservación permitió a los investigadores reconstruir con gran detalle la anatomía del cerebro y del cráneo, y detectar rasgos que no se habían observado en las formas más antiguas de serpientes conocidas hasta ahora.
Mediante tomografías microcomputarizadas de alta resolución, el equipo obtuvo imágenes internas minuciosas del cráneo. Los resultados indican que Tametara mirim era una serpiente adaptada a la vida subterránea, es decir, un animal excavador que pasaba gran parte de su tiempo bajo tierra. Las características de sus huesos craneanos y de su sistema nervioso central apuntan a un estilo de vida fosorial, más cercano al de algunas serpientes y lagartos actuales que se entierran para desplazarse y refugiarse.
Cómo era el cerebro de esta serpiente prehistórica
Según explicó a la agencia Sinc el paleontólogo Tiago Simões, primer autor del estudio, el cerebro de Tametara presentaba hemisferios cerebrales relativamente pequeños en comparación con muchas serpientes modernas. También mostraba un téctum óptico reducido, una región implicada en el procesamiento de la visión. Estas particularidades se vinculan con su vida bajo tierra, donde la vista pierde relevancia frente a otros sentidos como el tacto o la percepción de vibraciones.
Este tipo de adaptaciones neurológicas coincide con lo que se observa en otros animales fosoriales, que dependen menos de la agudeza visual y más de sentidos alternativos para orientarse y encontrar alimento. Para la comunidad científica, la combinación de rasgos primitivos y especializados en Tametara mirim ofrece una ventana única a las primeras etapas de la diversificación de las serpientes.
Implicancias para la historia evolutiva de los reptiles
El hallazgo obliga a revisar hipótesis sobre el origen del grupo y sus primeras radiaciones evolutivas. La presencia de una serpiente tan antigua ya adaptada a la vida subterránea sugiere que la diversidad ecológica de estos animales en el Cretácico tardío era mayor de lo que se pensaba. Además, el fósil proviene de una región de Brasil que, durante ese período, formaba parte de ambientes cálidos donde coexistían dinosaurios, cocodrilos primitivos y otros reptiles.
- Fósil de aproximadamente 85 a 75 millones de años de antigüedad.
- Conservación en 3D del cráneo y parte del cuerpo, algo excepcional.
- Evidencias claras de adaptación a la vida excavadora y subterránea.
- Datos neurológicos que aportan nuevas claves sobre la evolución sensorial.
“Algunas de estas diferencias reflejan su comportamiento excavador, ya que los animales fosoriales tienen menores requerimientos de agudeza visual que los que viven sobre la superficie”, señaló Simões.
Como próximo paso, los investigadores planean integrar información genética de lagartos y serpientes actuales con los datos neuroanatómicos obtenidos del fósil. El objetivo es comprender, a escala genómica, cómo surgieron las innovaciones en el sistema sensorial que permitieron a las serpientes ocupar hábitats tan diversos, desde los ambientes subterráneos hasta los ecosistemas marinos y terrestres que dominan en la actualidad.

