Al igual que la mayoría de los rubros, el de la indumentaria no escapa a la crisis y más aún aquellos locales que trabajan exclusivamente con marcas internacionales, que en relación con el año pasado tendrán aumentos de hasta el cien por ciento debido a los costos de importación. Impuestos, alquiler, cargas sociales, escasez de insumos y la inflación golpean duro en el rubro.

Germán Rodríguez
[email protected]
Según datos del Indec, el índice de inflación de marzo alcanzó el 4,8%; sin embargo, los precios de la ropa y el calzado crecieron por encima del índice general y treparon un 10,8% durante el mes pasado. En el Gran Buenos Aires, el aumento fue aún más alto que en otras zonas del país y alcanzó el 16,2%.
Consultados referentes de comercios de venta de indumentarias en nuestra ciudad, dieron a entender que la inflación se está haciendo notar mucho en un rubro que cuesta cada vez más sostener.
Se viene el cambio de temporada y donde más ha hecho mella la inflación es en los locales de grandes marcas, donde los precios de la ropa llegan hasta con un cien por ciento de aumento con relación al año pasado.
“El problema que están registrando las grandes marcas es que no se están importando telas. Lo poco que entra, lo hace con precios muy elevados. La que la tiene en Bs. As. la cobra a un dólar más caro que el blue, porque después no la puede volver a ingresar. Además hay que ir con toda la plata en efectivo a comprarla. Antes se iba a Capital para comprar y se llevaban cheques, se tomaban a 30, 60 y 90 días. Hoy, si querés el rollo de tela de algodón o de otras telas para hacer camperas, hay que ir con la plata y se cobra muy caro”, contó el propietario de un local de primera marca a nuestro medio.
En la ropa escolar se notaron también los aumentos y la falta de insumos. “Por ejemplo, el acetato se utiliza mucho para los conjuntos escolares, para las camperas y no hay en Bs. As., no se están haciendo. Cuando entre el acetato, que lo van a buscar de todo el país, van a pedir una fortuna. De ahí vienen esos precios de costo de la ropa, mas allá de que está la mano de obra, los impuestos, y todo influye en el precio final de la ropa que se está viniendo”, explicó la empleada de un local de ropa estudiantil.
Marcas más caras
“Hay ropa que va a venir hasta con un 100% de aumento del invierno pasado a este. El problema es que no está entrando la tela a la Argentina. Todas las fábricas de Bs. As. y Rosario se ven afectadas por esto. Además están golpeando mucho los impuestos”, explicó otro comerciante y añadió: “Me siguen agregando tasas municipales, sumale los sueldos, las cargas sociales, los alquileres, se hace inviable realmente sostener un local hoy en este país. Además, no podemos agregarle a la ropa todos los incrementos, porque si no, es imposible vender. Antes en temporada comprábamos un gran stock para que nos quede, hoy estamos ingresando lo justo y cuando se vende no se repone”.
En el sector atribuyen la escalada de los precios a las fuertes subas en los insumos como telas y materiales complementarios (como las etiquetas que complementan las prendas), problemas para producir, escasez de insumos y prendas, incremento en los costos unitarios y el cambio de temporada, que agravaron la situación durante marzo.
Buscarle la vuelta
Otros locales de multimarcas están trabajando más con lo que es industria nacional y deben ingeniarse para evitar que los aumentos sean muy grandes: “Nosotros fabricamos y a veces compramos marcas internacionales, pero estas han aumentado un montón y tiene que ver con la escasez de tela. Hoy una tela, por ejemplo de Tascani, o una remera de algodón peruano, está muy costosa. Los que tienen las telas las aumentan porque no las pueden conseguir después. Lo nacional va subiendo porque sube todo. Nosotros buscamos precios y calidad por todos lados para fabricarla. Ahora las grandes marcas están más complicadas”.
Con respecto al año pasado, en lo que es industria nacional hay incrementos que van del 30% al 50%, todo depende de la calidad. “A veces lo que hacemos es comprar a alguna marca conocida packs grandes con, por ejemplo, 300 remeras, y esa ropa se reparte entre otras tiendas amigas, para poder colocar alguna promoción o ofertas de estación”, contó un joven propietario de un local de ropa céntrico.
“Tratamos de ofrecer ropa hasta tres cuotas sin interés porque las tarjetas mueven las ventas pero nos sacan bastante”, agregó.
Crisis del sector
“La dinámica de marzo está explicada fundamentalmente por un efecto estacional: el cambio a la temporada otoño-invierno lleva a una nueva tanda de aumentos. El tipo de tejidos utilizados y las características de la ropa de invierno afectan a los precios. Al igual de lo que pasó en los últimos años, las subas mensuales más fuertes se concentraron en los meses de marzo y septiembre”, detallaron desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI).
Desde la cámara también alertaron sobre la crisis del sector, con caída de ventas y de producción, pérdida de puestos de trabajo y cierre de empresas. “La segunda ola volverá a golpear las ventas, por lo que necesitamos imperiosamente la asistencia del Estado nacional”, expresaron. Los precios de la ropa (prendas de vestir y calzado) subieron 71,5% entre marzo de 2020 y marzo de 2021 según el Índice de Precios al Consumidor del Indec. Es la suba más alta para ese período de todos los rubros que se relevan en el índice.
Los fabricantes de prendas de vestir aseguran que hubo una fuerte suba de 84,2% de los precios de los insumos textiles (entre febrero de 2020 y febrero de 2021), según los resultados del relevamiento que periódicamente realiza la CIAI a sus socios, donde se destacaron los incrementos en los precios de los suéteres. “Tanto el eslabón industrial de confección como el de comercialización minorista absorbieron parte de los aumentos de los insumos productivos, resignando margen de rentabilidad en un contexto de fuerte contracción del mercado”, indicaron.
La crisis del sector también se refleja en los datos de cantidades fabricadas: mientras en febrero la industria creció 1,6% interanual y el sector textil 9,5%, la confección de indumentaria se contrajo 1,9%, según estadísticas del Indec. En el sector textil también se observan comportamientos heterogéneos: mientras tejidos y acabado de productos cayó 2,3% (cifra muy similar a confección de indumentaria), los eslabones más primarios de la cadena como preparación de fibras y fabricación de hilados crecieron al 8,6% y 24,8%, respectivamente.

