Haakon VIII inició formalmente su reinado en Noruega

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El rey Haakon VIII de Noruega prestó este martes el juramento constitucional ante el Storting, el Parlamento nacional, y dio así inicio formal a su reinado, apenas cuatro días después de la muerte de su padre, Harald V, a los 89 años. La ceremonia, sobria pero cargada de simbolismo, marcó el cierre de una era y la apertura de una nueva etapa para la monarquía noruega.
“Prometo y juro gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes, así me ayude Dios todopoderoso y omnisciente”, declaró Haakon VIII desde el podio del recinto parlamentario, acompañado por su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, quien a partir de ahora se consolida como la siguiente en la línea de sucesión.
En su mensaje, el nuevo monarca se mostró esperanzado en mantener la estrecha relación que históricamente unió a la Corona con el Parlamento, vínculo que fue cultivado por su padre, su abuelo Olav V y su bisabuelo Haakon VII. También destacó la importancia de que esa cooperación se adapte a los desafíos que afrontará Noruega en los próximos años, tanto en el plano económico como en el social y climático.
Ausencias, presencias y un país de luto
La ceremonia estuvo marcada por la ausencia de la reina Mette-Marit, esposa de Haakon VIII, quien según informó la Casa Real noruega debió cancelar su participación por complicaciones derivadas del trasplante de pulmón al que fue sometida en junio. La reina permanecerá bajo observación médica en los próximos días.
En las bancas del Storting sí estuvieron presentes el príncipe Sverre Magnus, hijo menor de los reyes, y la reina Sonia, viuda de Harald V, además del primer ministro Jonas Gahr Støre, miembros del Gobierno y representantes de todas las fuerzas políticas. El clima en el hemiciclo combinó el duelo nacional por la muerte de Harald V con el protocolo que exige la sucesión monárquica.
“Todo el país llora la muerte de un monarca que durante 35 años sirvió a su país con responsabilidad, gran valentía y una calidez única”, sostuvo el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, en un discurso posterior al juramento, precedido por un minuto de silencio. El dirigente subrayó la defensa “inquebrantable” que el fallecido rey hizo de la Constitución y de la democracia noruega, al que definió como un símbolo de seguridad, continuidad y unión.
Tradición, cortejo y últimos adiós a Harald V
Gharahkhani destacó además que la Corona afronta “una herencia pesada pero única”, al dirigirse a los nuevos reyes y remarcar que deberán combinar tradición, cercanía con la ciudadanía y capacidad de adaptación a los tiempos modernos, en línea con el legado renovador atribuido a Harald V.
La ceremonia en el Parlamento se extendió alrededor de veinte minutos y concluyó con todos los presentes entonando el himno real “Kongesangen” (La canción del rey), un clásico de las grandes ocasiones institucionales del país nórdico.
Minutos antes, Haakon VIII había llegado al Storting desde el Palacio Real en un Lincoln Continental descapotable modelo 1966, el mismo vehículo utilizado en las bodas de Harald y Sonia, y del propio Haakon con Mette-Marit. El uso de ese automóvil fue leído por analistas como un guiño a la continuidad histórica de la familia real.
En las calles de Oslo, miles de personas se congregaron para saludar el paso del cortejo y expresar su apoyo al nuevo monarca, mientras otras formaban fila frente al Palacio Real para ingresar a la capilla ardiente donde permanece el féretro de Harald V. La Casa Real informó que el acceso al público se mantendrá hasta el 8 de septiembre, víspera del sepelio, en otra jornada que volverá a poner a Noruega ante el mundo.
“Es una herencia pesada pero única la que sus majestades asumen”, remarcó el presidente del Parlamento noruego, Masud Gharahkhani, al destacar el desafío del nuevo reinado.
Con el juramento parlamentario cumplido y el país todavía conmovido por la muerte de Harald V, el rey Haakon VIII inicia su mandato bajo la doble exigencia de resguardar la estabilidad institucional y, al mismo tiempo, encarnar a una monarquía cercana, moderna y en sintonía con los desafíos globales.

