El economista Gustavo Lázari celebró la eliminación del cepo cambiario. Y aclaró que si la divisa sube, “eso no justifica grandes aumentos en precios de góndola”.

El economista Gustavo Lázari destacó la eliminación de las restricciones cambiarias y aseguró que la medida genera optimismo en los sectores productivos y comerciales. En diálogo con Rivadavia AM 630, afirmó que esta decisión representa “la salida del último grillete que le quedaba a la economía”.
Aunque aclaró que no significa “felicidad automática”, sostuvo que sí permitirá una mayor fluidez en el funcionamiento del sistema. Según Lázari, con precios determinados por la oferta y la demanda, la noción de devaluación pierde sentido: “Devaluar es que el gobierno fije un nuevo valor por debajo del anterior. Ahora el precio lo pone el mercado”.
El mercado fija el precio: sin devaluación y sin listas diarias
Lázari explicó que el primer impacto puede implicar una suba del tipo de cambio, pero que eso no debe leerse como inflación inmediata. “Si el viernes el dólar estaba a $1.070 y el lunes abre a $1.190, no es devaluación. Es una corrección. El precio ahora refleja la realidad”, señaló.
Sobre los precios internos, afirmó que no hay margen para remarcar todos los días. “Habrá que trabajar con márgenes más amplios, pero esperar a que el dólar se estabilice. No se puede hacer listas nuevas cada 24 horas”, remarcó.
También aclaró que en el caso de los alimentos, el valor de los insumos se calcula con el dólar exportador, no el oficial. “Ese dólar ronda los $1.170. Si el oficial sube un poco más, no hay justificación para grandes aumentos en góndola”, advirtió.
Gustavo Lázari opina que la inflación continuará bajando
Para Lázari, liberar los precios es una medida que “tranquiliza”. Aseguró que mientras no se emita dinero en exceso, la inflación continuará bajando. “Lo que hay hoy son subas estacionales. Por ejemplo, en el precio de las verduras, por las lluvias y el mal estado de los caminos rurales”, detalló.
Criticó con dureza la falta de inversión en infraestructura. “Hay rutas que parecen bombardeadas. Cuando llueve, los caminos rurales desaparecen. Eso encarece los alimentos, no el dólar”, sostuvo.
Sobre las tasas de interés, descartó una suba para frenar la demanda de dólares. “No hace falta. Hay muchos dólares y van a aparecer más, sobre todo del sector privado. El FMI es el que menos aporta. El campo y el ahorro informal tienen mucho para inyectar si hay confianza”, argumentó.
Finalmente, pidió calmar el clima político. “Hay que putear un poco menos. El ruido no ayuda al negocio. La economía necesita calma, no declaraciones altisonantes. Hay que dejar que el mercado encuentre su equilibrio”, concluyó.

