El conflicto en Medio Oriente reconfigura el tablero económico argentino

NewsITe
La nueva escalada bélica en Irán y en todo Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético global. En apenas una semana, el barril Brent registró un salto cercano al 30% y acumula más de 50% de suba en lo que va del año, un movimiento que reaviva temores sobre la oferta mundial de crudo y reordena ganadores y perdedores en la economía internacional.
Para la Argentina, este shock externo tiene un efecto ambivalente. Por un lado, abre una ventana de oportunidad para el sector energético, gracias al desarrollo de Vaca Muerta y al creciente potencial exportador de hidrocarburos. Por el otro, encarece combustibles y presiona sobre una inflación que todavía muestra una inercia elevada, complicando el proceso de desinflación que busca consolidar el Gobierno.
De acuerdo con un informe de la empresa de servicios financieros Criteria, al que accedió Noticias Argentinas, la mejora del precio internacional del crudo fortalece los términos de intercambio del país. Esto se debe a que la producción no convencional de Vaca Muerta viene ganando peso en la matriz energética y permite proyectar mayores volúmenes de exportación en el mediano plazo, tanto de petróleo como de gas.
Vaca Muerta, en el centro de la escena
Los analistas remarcan que, a diferencia de otros episodios de suba fuerte del petróleo —como el previo a la invasión rusa a Ucrania en 2022—, la Argentina llega a esta crisis con una elasticidad de oferta mucho más alta. Es decir, hoy el país tiene mayor capacidad para responder a los precios elevados con mayor producción y ventas al exterior, reduciendo la vulnerabilidad externa e incluso generando un flujo adicional de divisas.
Desde esta óptica, el shock positivo no se limita a una mejora en el precio relativo de la energía, sino que se ve amplificado por el incremento potencial de los volúmenes exportables. De consolidarse, esta tendencia podría mejorar el saldo de la balanza energética, aliviar la restricción externa y sumar un nuevo ancla de ingreso de dólares en un contexto de reservas todavía ajustadas.
En términos estratégicos, Vaca Muerta se consolida como un activo clave: la combinación de mayor producción, obras de infraestructura en marcha —como gasoductos y obras de transporte— y un contexto internacional de precios firmes convierte al yacimiento neuquino en uno de los ejes del plan de estabilización y crecimiento de mediano plazo.
Inflación, combustibles y deuda: los riesgos internos
La contracara del beneficio externo se siente en los bolsillos. En las estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ya se registran incrementos de alrededor del 7% en los combustibles, una suba que se traslada de manera directa a los costos logísticos y, por esa vía, al resto de los precios de la economía.
Las expectativas de inflación y la inflación núcleo muestran señales de aceleración, lo que complica el esfuerzo por moderar los aumentos mensuales. Cada ajuste en naftas y gasoil, en un contexto de salarios que corren de atrás, tensiona el poder adquisitivo y agrega ruido social y político a la gestión económica.
En el plano financiero, el Comité de Inversiones de Criteria sugiere mantener una visión constructiva sobre la deuda soberana en dólares, privilegiando la curva de títulos con ley local. Dentro de ese grupo, recomienda extender la exposición en bonos como AL30 y AE38. Para inversores conservadores en pesos, en tanto, la estrategia pasa por priorizar instrumentos CER de corta duración, como X15Y6, X29Y6 o TZX26, que permiten cubrirse parcialmente de la aceleración inflacionaria.
Un escenario mixto para la política económica
- Mejora de los términos de intercambio y mayor potencial exportador energético.
- Presión inflacionaria interna por subas de combustibles y costos logísticos.
- Oportunidades para la deuda en dólares y cobertura en pesos vía CER.
“El shock externo positivo no solo mejora el precio relativo de la energía, sino también la capacidad efectiva del país para capturar esa mejora vía mayores exportaciones”, señalan desde Criteria.
El Gobierno se enfrenta así a un escenario dual: una coyuntura internacional que, por primera vez en años, juega parcialmente a favor por el lado energético, pero que a la vez amenaza con recalentar la dinámica de precios interna. La clave estará en cómo se administren los aumentos de tarifas y combustibles, el ritmo de la desinflación y la capacidad de aprovechar al máximo el viento de cola de Vaca Muerta sin desatender el frente social.

