Ismael Omar Guelleh consolida su poder en el Cuerno de África

NewsITe
El presidente de Yibuti, Ismael Omar Guelleh, obtuvo una contundente victoria electoral y aseguró su sexto mandato consecutivo al frente del pequeño pero estratégico país del Cuerno de África. De acuerdo con los resultados oficiales difundidos por la cadena estatal Radio Television Djibouti, el mandatario de 78 años cosechó el 97,8% de los votos, extendiendo una hegemonía política que ya lleva 27 años.
Guelleh, que llegó al poder en 1999 tras suceder a su tío Hassan Gouled Aptidon, celebró públicamente los resultados a través de la red social X, donde compartió una imagen suya acompañada por la palabra francesa “RÉÉLU” (reelegido). El mensaje ratificó la continuidad de un ciclo de gobierno que se ha caracterizado por una fuerte concentración de poder y por el rol geopolítico clave que ocupa Yibuti en las rutas del comercio marítimo y en la seguridad internacional.
La reelección del jefe de Estado se produjo en un escenario político sin mayores sobresaltos. El partido oficialista mantiene un control casi absoluto sobre las instituciones nacionales, y el marco legal fue modificado recientemente para facilitar la permanencia de Guelleh en el cargo. En octubre pasado, el parlamento eliminó el límite de edad de 75 años para candidatos presidenciales y suprimió la exigencia de un referéndum para aprobar eventuales reformas constitucionales, allanando el camino para nuevas postulaciones del líder yibutiano.
Una elección con escasa competencia y críticas opositoras
En los comicios del viernes, Guelleh enfrentó a un único rival, Mohamed Farah Samatar, referente de una pequeña fuerza sin representación parlamentaria. Los dos principales partidos de la oposición decidieron boicotear nuevamente la elección, tal como vienen haciendo desde 2016, al denunciar la falta de imparcialidad de las autoridades electorales y un clima restrictivo para la competencia política.
Pese a esas críticas, los medios estatales reportaron una participación del 80,4%, una cifra elevada para un país con poco más de un millón de habitantes, pero cuya importancia excede largamente su tamaño. Yibuti alberga bases militares de potencias como Estados Unidos, China, Francia, Italia y Japón, lo que refuerza su peso estratégico en una región atravesada por conflictos y tensiones, desde el Mar Rojo hasta la Península Arábiga.
Estabilidad estratégica y cuestionamientos por derechos humanos
El gobierno de Guelleh ha impulsado fuertes inversiones en infraestructura portuaria y logística con el objetivo de consolidar a Yibuti como la principal salida al mar de Etiopía, un país sin litoral pero con una economía en expansión. Esa posición le ha permitido mantener una relativa estabilidad política y económica en comparación con algunos de sus vecinos, afectados por guerras civiles y crisis humanitarias.
- Concentración de poder en el oficialismo y reformas legales a medida.
- Boicot de gran parte de la oposición desde hace casi una década.
- Papel clave de Yibuti como nodo militar y comercial internacional.
Sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos mantienen bajo estricta observación la situación interna del país. Denuncian detenciones arbitrarias, hostigamiento y represión contra opositores, activistas y periodistas, en un contexto en el que el margen para la disidencia política sería cada vez más estrecho.
El Ejecutivo niega de manera sistemática las acusaciones de abusos y rechaza cualquier cuestionamiento a la legitimidad del proceso electoral que lo mantiene en el poder.
Con un nuevo mandato asegurado y sin límites de edad que condicionen su futuro político, Guelleh se encamina a profundizar su proyecto en un territorio pequeño en extensión, pero de enorme relevancia para el tablero geopolítico global.

