San Nicolás se encuentra en un lugar único en el planeta, con el privilegio de extenderse y nutrirse en una zona de humedales. Estos escenarios naturales resultan clave para los ámbitos productivos y naturales, como pieza clave también para la salud, haciendo las veces de «pulmón del mundo». Alejandro Martínez Ponte, guardaparques local, argumentó en favor de la promulgación de una Ley de Humedales: “La principal amenaza es la desaprensión que tienen aquellos que poseen poder económico, poder de decisión, y que parece que tienen un planeta alternativo. Es decir, que usan la tierra como si fuera descartable”.

Carolina Mitriani
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En vistas de la solicitud de reingreso al parlamento para el tratamiento de la Ley de Humedales, las palabras de renombre se revalorizan en quienes día a día dedican sus horas a la exploración y conservación de los mismos, además de impartir la didáctica necesaria para comprender la importancia de estos espacios.
Alejandro Martínez Ponte es una de las personas que mejor conocen la región del Delta, donde San Nicolás tiene su base. Al respecto, expresó en diálogo con «Pila y 1/2» (Radio U) que “nosotros (los nicoleños) somos unos privilegiados porque estamos rodeados y al pie de una de las cuencas más grandes del mundo, que es la Cuenca Del Plata, y bañados por las aguas del rio Paraná”.
Sobre su estado de conservación, el referente en ambiente especificó que “todo el Delta es un enorme humedal. La verdad es un privilegio que haya llegado a estos días con una relativa modificación; tendríamos que tratar de conservarlo así”. Este espacio que cerca a la ciudad de San Nicolás resulta un lujo en su riqueza, con tanta biodiversidad y la capacidad productiva. Pero es justamente la última la que resulta un desafío en su planificación y puesta en marcha. Ponte considera que “todos tendríamos que bregar por el desarrollo sustentable. Se comenzó a trabajar en la conciencia desde hace no tantos años”.
Necesidad de legislación
El guardaparques Martínez Ponte contempla que “esta Ley de Humedales tendría que salir en un equilibrio para que se puedan aprovechar los recursos que son tan valiosos para alimentarnos. La explotación tiene que ser racional; se puede trabajar de una manera amigable con el ambiente. Es a lo que tenemos que apuntar. No podemos pretender que no se toque absolutamente nada, porque es una utopía”. Para esto, el especialista cree que se requiere el resignar algunas cuestiones, pero “hay que ser firmes en que es algo muy frágil y necesita ser tratado con mucho conocimiento y respeto”.
De efectivizarse esta ley, se potencia el análisis de Ponte respecto a que “estamos a tiempo de hacer las cosas mejor. Tenemos que trabajar con una ganadería amigable, que ya está investigada y que funciona. Inclusive le da un valor agregado a esa carne que se produce de manera natural”. Uno de los mayores riesgos que hoy presentan nuestros humedales también están enmarcados en la agricultura intensiva, que trabaja con muchos químicos; esto, explicado por el guardaparques, es “envenenar el agua, literalmente, sin vueltas. Nadie se opone a que se trabaje, es un pilar de la riqueza de nuestro país, pero que se trabaje de una manera especial en el Delta. Sino vamos a terminar arruinando un sistema que hoy se mantiene en salud por la enormidad de capacidad de depurarse”.
Amenaza humana
Al margen de las condiciones climáticas que eventualmente pueden generar menores o mayores dificultades en torno a los recursos de la naturaleza, las modificaciones realizadas en pos de una idea de progreso avasallante repercuten de manera concreta. El guardaparques expresó que “la principal amenaza para los humedales es la desaprensión que tienen aquellos que poseen poder económico, poder de decisión, y que parece que tienen un planeta alternativo. Es decir, usan la tierra como si fuera descartable”.
La raza humana puede ver y sentir ya en lo cotidiano los impactos del uso intensivo de lo que brinda la naturaleza en generosidad, pero a pesar de todos los llamados de atención algunos se toman atribuciones que en nombre de la producción llevan adelante acciones altamente perjudiciales. “La verdad, no se entiende, porque es algo que no podemos ignorar. Sobre todo con los recursos naturales como el agua, que es sumamente valioso. El rio, que particularmente alimenta a estos sistemas de humedales que nos competen, es muy delicado”, analizó Ponte.
Incendios
Sobre los incendios que afectan a diversos sectores del país, hoy centrados en la provincia de Corrientes, Martínez Ponte ponderó: “Estamos en una situación inédita. Ya vamos prácticamente 3 años de una sequía extraordinaria y encima le agregamos el proceso de estupidez humana con estas quemas intencionales”. Pese a esto, destaca que “la ventaja que tiene este ambiente es que se recupera muy rápido. Todo lo que es pasto, arbusto, nace con una rapidez impresionante; apenas llueve, pasas por el humedal y crees que no pasó nada”.

