En las últimas 48 horas, miles de residentes y turistas abandonaron la isla griega debido a una ola sísmica sin precedentes que ha registrado más de 180 temblores diarios. Mientras científicos descartan la posibilidad de un gran terremoto, las autoridades cerraron escuelas, instalaron carpas de emergencia y piden a la población mantener la calma.

La icónica isla de Santorini, Grecia, atraviesa un fenómeno sin precedentes: más de 7.000 personas han huido en las últimas 48 horas debido a una intensa actividad sísmica que desconcierta a los científicos. La incertidumbre crece entre los habitantes y turistas, mientras que las autoridades han tomado medidas de emergencia para contener la crisis.
Un éxodo masivo por tierra, mar y aire
Según cifras oficiales, 5.755 personas abordaron ferris con destino a Atenas, mientras que 1.294 pasajeros partieron en vuelos operados por Aegean Airlines, la aerolínea de bandera griega. Debido a la alta demanda, la compañía sumó cinco vuelos adicionales a los cuatro programados para evacuar a los pasajeros.
Mientras tanto, el puerto de Santorini sigue colmado de personas que intentan abandonar la isla en medio del miedo y la incertidumbre. Tanto los aviones como los barcos han salido completamente llenos, reflejando la magnitud del éxodo provocado por los temblores.
Un fenómeno sísmico sin precedentes
El Instituto Geodinámico del Observatorio de Atenas, que estudia la actividad sísmica en la región desde 1964, confirmó que nunca se había registrado un fenómeno de esta magnitud en la isla. Desde el pasado 24 de enero hasta el 4 de febrero, se registraron 750 sismos, con más de 180 temblores diarios desde el domingo. De estos, 41 superaron la magnitud 4, y el más fuerte alcanzó 4,9, con epicentro entre Santorini y la isla de Anafi.
El profesor de sismología Kostas Papazachos explicó que “no estamos ante un terremoto principal, sino ante una secuencia de múltiples sismos”, fenómeno conocido como enjambre sísmico. Este tipo de actividad se diferencia de los terremotos con réplicas, ya que no hay un único movimiento telúrico dominante.
El director del Observatorio de Atenas, Athanasios Ganas, reconoció que “nunca hemos experimentado algo así”, mientras que el presidente de la Organización para la Planificación y Protección Sísmica, Efthymios Lekkas, afirmó que los sismos podrían prolongarse por semanas, aunque descartó la posibilidad de un terremoto de magnitud superior a 6.
¿Peligro de tsunami?
Santorini y sus alrededores se encuentran sobre cinco fallas submarinas, cada una de más de 20 kilómetros de longitud, capaces de generar terremotos de hasta 7,3 de magnitud, como el que en 1956 provocó un tsunami de 30 metros y dejó 53 muertos en la isla de Amorgos.
Sin embargo, el geólogo Dimitris Papanikoláu sostuvo que la falla que está provocando los actuales temblores se encuentra más al oeste y no tiene el potencial de generar un terremoto mayor a 6.
Medidas de emergencia y llamados a la calma
El Gobierno griego dispuso una serie de medidas de prevención para mitigar los efectos de la crisis. Las escuelas de Santorini, Anafi y otras nueve islas han sido cerradas hasta el viernes, debido a los daños estructurales en algunos edificios.
Además, equipos del Servicio de Bomberos arribaron a la isla el domingo para instalar carpas de emergencia y asistir a quienes tuvieron que abandonar sus hogares por riesgo de derrumbes.
Ante la creciente preocupación de la población, el primer ministro Kyriakos Mitsotakis pidió a los habitantes de la isla “mantener la calma”, mientras los científicos continúan monitoreando la situación y descartan, por el momento, un evento sísmico mayor.

