Granja Tres Arroyos profundiza su crisis y crece la preocupación por posibles cierres de plantas

La Granja Tres Arroyos, la mayor productora de pollos del país enfrenta demoras salariales y un escenario operativo crítico. El sindicato advierte que la situación compromete los ingresos y la estabilidad laboral de miles de trabajadores.

Granja Tres Arroyos, la principal productora avícola de la Argentina, atraviesa una crisis cada vez más profunda en medio de su procedimiento preventivo. Pese al aumento del consumo de pollo, la empresa enfrenta dificultades financieras que ponen en riesgo la continuidad de varias de sus plantas. El grupo opera instalaciones en Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Uruguay, y emplea a miles de trabajadores que hoy observan con inquietud la evolución del conflicto.

Días atrás, la compañía logró desactivar a último momento un paro de 48 horas que los empleados de la planta de Brandsen habían convocado por demoras en el pago de salarios. En Entre Ríos también se registraron retrasos, lo que encendió nuevas alarmas dentro del sector. Los inconvenientes laborales se suman a un escenario comercial adverso que la empresa no pudo revertir en los últimos meses.

Demoras salariales y tensión con los trabajadores

En Concepción del Uruguay, los operarios denunciaron que en la última quincena de octubre solo cobraron el 20% de las remuneraciones, cuando el pago completo debía haberse efectuado a comienzos de noviembre. Según información del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), la empresa realizaría depósitos en los próximos días para cancelar el 80% restante. Sin embargo, la incertidumbre persiste y el malestar entre los empleados crece.

La filial local del Sindicato de la Carne advirtió que la crisis “compromete tanto los ingresos como la estabilidad de los trabajadores”. El gremio pidió respuestas urgentes de la empresa y subrayó que priorizarán la defensa de la continuidad laboral en todas las plantas. En el sector también circula la posibilidad de que algunas instalaciones cierren temporalmente, aunque la idea sería reubicar a los operarios en las plantas que continúen activas.

Un mercado internacional que no se recupera

La situación económica de Granja Tres Arroyos se agravó durante el último año. La empresa no logró recuperar el mercado chino tras el brote de gripe aviar de 2023, que provocó un cierre inmediato de ese destino. La restricción significó para el país una pérdida estimada en US$ 160 millones y redujo casi a la mitad los envíos al exterior.

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Para la compañía, esto implicó pasar de exportar el 33% de su producción al 25%. Esa caída golpeó un negocio que depende fuertemente del comercio internacional y que había logrado posicionarse como uno de los principales proveedores mundiales de carne aviar.

El peso de una empresa clave para la industria avícola

Granja Tres Arroyos produce 700.000 pollos por día, equivalente al 20% del total nacional. Exporta a 67 países y factura alrededor de US$ 1.300 millones anuales. Además, controla marcas como Cresta Roja, La Comarca y Jet Food. Su rol dentro del mercado local es central, tanto por volumen como por capacidad productiva, y cualquier reducción operativa impacta en toda la cadena avícola.

El grupo dispone de cuatro plantas en Buenos Aires (Ezeiza, Esteban Echeverría, Capitán Sarmiento y Brandsen), dos en Entre Ríos, una en Córdoba y otra en Uruguay. La continuidad operativa de estas instalaciones depende de la evolución del conflicto y de la posibilidad de asegurar los fondos necesarios para normalizar los pagos y sostener la producción.

Un escenario que plantea interrogantes

La crisis de Granja Tres Arroyos reabre el debate sobre el impacto que tienen los contratiempos sanitarios y comerciales en sectores con alta dependencia exportadora. También deja al descubierto la fragilidad de las estructuras productivas cuando se combinan restricciones externas, caídas de mercado y tensiones laborales.

Las próximas semanas serán decisivas para determinar si la empresa puede regularizar su situación financiera y mantener la totalidad de sus plantas operativas. Mientras tanto, los gremios siguen de cerca la evolución del conflicto y reclaman una solución que preserve los puestos de trabajo.

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