El Luna Park podría ser demolido por dentro y transformado en un nuevo estadio, pese a las normativas que prohíben modificar su estructura histórica.

DF Entertainment presentó un proyecto para demoler todo el interior del estadio Luna Park y levantar un nuevo edificio, más alto y con mayor capacidad. La propuesta generó fuerte polémica porque incumple normativas nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires que protegen al emblemático inmueble.
Noticias Argentinas informó que el Arzobispado de Buenos Aires y la congregación salesiana —copropietarios del estadio desde 2013— adjudicaron la concesión por 20 años, con posibilidad de prorrogar por otros 20, a DF Entertainment. La empresa, controlada mayoritariamente por la estadounidense Live Nation Entertainment, ofreció el canon más alto. A cambio, planteó un rediseño del estadio que amplía el aforo de 8.400 a 13.000 personas, e implica demoler 16.421 m² y edificar 34.234 m² nuevos.
En La Nación, Diego Cabot detalló que el Luna Park posee doble protección patrimonial: desde 2007 figura como Monumento Histórico Nacional y además cuenta con nivel de Protección Estructural según el Código Urbanístico porteño. Esa condición impide demoliciones, ampliaciones de volumen y alteraciones en fachada, tribunas, techo o piso.
Durante una reunión virtual realizada el 6 de enero, la Comisión Nacional de Monumentos —que depende del Gobierno nacional— aprobó el proyecto en tiempo récord, sin estudios técnicos ni debates previos sobre la intervención. Entre los votos favorables figuró el de Juan Vacas, subsecretario de Paisaje Urbano e integrante de la comisión, cercano al jefe de Gobierno Jorge Macri.
El rediseño plantea una cornisa de 20 metros y un techo nuevo que elevaría la altura del edificio a 35 metros, el doble de lo actual. Mientras tanto, el Gobierno porteño analiza la propuesta. Aunque el Vaticano aún no dio su aval final, documentos oficiales muestran que el contrato con DF Entertainment se firmó el 16 de octubre de 2024.

