El ajuste llegó a Defensa: el Gobierno Nacional recortó $49.000 millones del presupuesto militar

La reducción de presupuesto militar afectó partidas destinadas a la Fuerza Aérea, la Armada, el Ejército y la logística antártica. El ajuste también frenó proyectos de reequipamiento y profundizó la crisis presupuestaria de las Fuerzas Armadas.

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Foto: INFOBAE

El Gobierno nacional recortó casi $49.000 millones del presupuesto destinado al área de Defensa y profundizó el deterioro financiero que atraviesan las Fuerzas Armadas. Según informó Nicolas Sturtz en una nota del medio Infobae recogida por El Norte, la medida fue oficializada mediante la Decisión Administrativa 20/2026, publicada en el Boletín Oficial. Se trata de una decisión que alcanzó partidas vinculadas al alistamiento operativo, equipamiento militar, logística y distintos programas de modernización.

El mayor ajuste nominal recayó sobre la Fuerza Aérea Argentina, que perdió $16.500 millones destinados a bienes de uso, herramientas y equipamiento militar dentro de su Programa 16 de alistamiento operativo. El recorte se produce además en un momento particularmente sensible para la fuerza, luego de la reciente incorporación de los primeros seis aviones F-16AM/BM adquiridos a Dinamarca como parte del proceso de reequipamiento militar impulsado por el Gobierno.

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“El más afectado es el sistema de alistamiento operacional de la Fuerza Aérea. Son gastos de capital, equipamiento militar y herramientas”, explicó el analista Andrei Serbin Pont durante su participación en Infobae al Mediodía, donde analizó el impacto del ajuste sobre cada una de las fuerzas.

El grueso del ajuste recayó sobre la Fuerza Aérea Argentina. Foto: INFOBAE

Recortes en la Armada y el Ejército

El Ejército Argentino sufrió una disminución de $12.622 millones destinados a transporte, comunicaciones y maquinaria de producción militar. La Armada Argentina, por su parte, perdió $15.220 millones en partidas correspondientes a su programa de alistamiento operativo, una de las áreas centrales para el sostenimiento logístico y operacional de la fuerza.

Además, el Gobierno eliminó una partida de crédito externo de $10.620 millones asignada a la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos AW109M para la Base Naval Puerto Belgrano. El proyecto figuraba entre las adquisiciones más esperadas por la Armada durante los últimos años y formaba parte de los programas destinados a recuperar capacidades operativas degradadas.

Uno de los aspectos menos visibles del ajuste impacta sobre la logística antártica. Según explicó Serbin Pont, el recorte alcanzó partidas destinadas a combustibles y lubricantes necesarios para el desarrollo de la campaña en la Antártida, un punto sensible dentro de la planificación operativa anual de las Fuerzas Armadas.

“Hay que ver cómo afecta esto más adelante y si se van a redirigir recursos desde otras áreas para sostener la campaña”, advirtió el especialista.

Una crisis presupuestaria de largo plazo

El recorte vuelve a exponer el deterioro estructural que arrastra el presupuesto de Defensa desde hace más de dos décadas. Actualmente, el gasto destinado al área representa apenas el 0,28% del Producto Bruto Interno, uno de los niveles más bajos registrados en los últimos años.

Según distintos especialistas, entre el 75% y el 85% de los recursos de cada fuerza se destinan al pago de salarios y pensiones, dejando márgenes mínimos para funcionamiento, mantenimiento e inversión. Esa situación genera crecientes dificultades para sostener capacidades operativas y también para retener cuadros altamente capacitados dentro del sistema militar.

“¿Cuánto le vamos a pagar a un piloto que vuela un avión cuya hora de operación cuesta 60 mil dólares? Personal altamente formado empieza a mirar otros sectores donde podría tener mejores ingresos”, planteó Serbin Pont.

El ajuste además se produce en paralelo a la derogación del piso legal que obligaba a destinar el 0,8% del PBI al reequipamiento militar. Esa modificación eliminó el único mecanismo formal de protección presupuestaria que tenía el sector y amplió la incertidumbre sobre futuros programas de modernización.

“Si tenías el Plan ARMA para reequipar a las Fuerzas Armadas, estos recursos debían ser adicionales. En cambio, terminan utilizándose para cubrir el vacío que deja el propio recorte”, sostuvo el analista.

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