Gobierno levanta antidumping a kits de zapatillas chinas

El Gobierno elimina el piso de importación para calzado deportivo desmontado

Producción de zapatillas deportivas en planta industrial

NewsITe

El Gobierno nacional dispuso la eliminación del derecho antidumping que regía sobre las zapatillas deportivas desmontadas importadas desde China, una medida que impacta de lleno en la estructura de costos de las principales marcas que producen en el país, entre ellas Topper y Puma Sports Argentina.

La decisión quedó oficializada a través de la Resolución 531/2026, publicada en el Boletín Oficial, y deja sin efecto el valor mínimo de importación que se aplicaba a este tipo de calzado. Desde 2021, todo el calzado proveniente de China debía respetar un precio FOB piso de US$ 15,70 por par. A partir de ahora, los kits de ensamblaje de zapatillas deportivas quedan excluidos de esa restricción.

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En la práctica, la medida supone una baja directa en el costo de los insumos utilizados por las terminales radicadas en el país, lo que el Gobierno espera que se traduzca en precios finales más competitivos y en una mayor variedad de modelos de alta performance disponibles para el consumidor argentino.

Brecha tecnológica y estrategia productiva

La Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) fue el organismo que recomendó levantar el antidumping, tras detectar un “cambio de circunstancias” en el mercado del calzado deportivo. De acuerdo con su informe técnico, el segmento de zapatillas de performance avanzó hacia productos que incorporan innovaciones en diseño, materiales y tecnología, mientras que la industria local se mantiene en gran medida basada en procesos convencionales.

El documento subraya que, si bien Argentina presenta competitividad en calzado de cuero y moda urbana, en el nicho deportivo persiste una brecha tecnológica significativa. Los kits importados permiten ensamblar en el país zapatillas que integran materiales y tecnologías que aún no se producen localmente, lo que dificulta competir si se mantienen sobrecostos regulatorios.

Lejos de entender la importación de calzado desmontado como una amenaza, la CNCE plantea que puede funcionar como un esquema de integración productiva: se preserva y genera empleo en plantas locales, se mejora la productividad por trabajador y se sostiene la presencia de marcas nacionales en un mercado que, de otro modo, dependería casi por completo de productos terminados importados.

Topper y Puma, entre los impulsores del cambio

Un dato central de la resolución es que la eliminación del antidumping fue impulsada por actores clave de la producción local. Empresas como Topper y Puma Sports Argentina plantearon que su actual modelo de negocios se apoya en el ensamblado de piezas importadas, por lo que el mantenimiento del valor mínimo de importación encarecía su producción sin brindar una protección efectiva.

Según el texto oficial, esta estrategia de ensamblaje local a partir de kits permitió sostener el segmento deportivo en términos de empleo y, al mismo tiempo, mejorar la calidad del producto fabricado en el país. En otras palabras, las compañías defendieron que el esquema mixto —importación de partes y fabricación local— es hoy la vía para competir en igualdad de condiciones tecnológicas con los grandes jugadores globales.

Impacto en el mercado y límites de la medida

La modificación regulatoria se alinea con la baja reciente del Derecho de Importación Extrazona (DIE) para distintos productos, dentro de una política más amplia de reducción de barreras comerciales. En su análisis, la CNCE advirtió que mantener un antidumping elevado sobre los kits deportivos podía generar contradicciones normativas y terminar perjudicando al consumidor en un producto de altísima masividad.

Entre 2021 y 2023, los kits desmontados llegaron a representar el 59% de las importaciones de calzado, pero en el último año y medio esa participación se redujo al 24%. El Gobierno espera que, con la eliminación del piso de valor, el flujo de estos insumos se recupere, aumentando la oferta de modelos con mayor desarrollo tecnológico y con precios más accesibles.

  • La exclusión alcanza al calzado deportivo desmontado con suela o capellada distinta del cuero natural.
  • Calzado de vestir de alta gama y calzado de seguridad industrial continúan bajo esquemas de protección específicos para la industria del cuero.
  • La medida busca combinar integración productiva local con acceso a tecnologías que el país aún no fabrica.

“Lejos de implicar un desplazamiento de la producción nacional, la importación de calzado de deporte desmontado puede favorecer esquemas de integración productiva local”, sostuvo la CNCE en su informe.

Con este giro regulatorio, el Ejecutivo apuesta a un equilibrio delicado: aliviar costos a la industria, mejorar la competitividad y, al mismo tiempo, preservar capacidad productiva y empleo en el sector del calzado deportivo, en un contexto en el que el bolsillo del consumidor y el precio final de las zapatillas están bajo la lupa.

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