La iniciativa enviada al Senado reforma la Ley de Sociedades y busca reducir la intervención estatal en la organización empresaria. El proyecto incorpora figuras automatizadas basadas en inteligencia artificial y blockchain, además de impulsar una digitalización integral del sistema societario.

El Gobierno nacional envió al Senado un proyecto de reforma integral de la Ley de Sociedades que plantea cambios profundos en la forma de crear, organizar y administrar empresas en la Argentina. La iniciativa, elaborada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, incorpora figuras novedosas como las “Sociedades Automatizadas” y las organizaciones autónomas descentralizadas conocidas como “DAO”, con funcionamiento apoyado en inteligencia artificial y tecnología blockchain.
El proyecto propone reducir la intervención estatal en la estructura interna de las sociedades y otorgar mayor margen de autonomía a los estatutos sociales. En ese esquema, las disposiciones legales pasarían a tener carácter supletorio y serían los propios socios quienes definirían buena parte de las reglas de funcionamiento, derechos y obligaciones.
Sociedades automatizadas y organizaciones DAO
Uno de los puntos centrales de la propuesta es la creación de la figura denominada “Sociedad Automatizada”. Según el texto enviado al Congreso, se tratará de empresas capaces de operar mediante algoritmos o sistemas de inteligencia artificial sin necesidad de contar con empleados para su funcionamiento ordinario.
En paralelo, el proyecto reconoce las organizaciones autónomas descentralizadas o “DAO”. Estas estructuras pueden funcionar de manera total o parcialmente autónoma sobre redes distribuidas, con participaciones tokenizadas y registros asentados en blockchain, un esquema asociado al ecosistema cripto y fintech.
La incorporación de estas figuras busca adaptar la legislación societaria a desarrollos tecnológicos que ya tienen presencia en distintos mercados internacionales y que, según el Gobierno, requieren un marco jurídico más flexible.
Menos control estatal y más autonomía
El eje conceptual de la reforma es limitar la tutela estatal sobre la vida societaria. La propuesta prevé que las restricciones sean excepcionales y que los registros públicos no puedan imponer limitaciones que excedan lo habilitado por la norma.
Federico Sturzenegger sostuvo en la red social X que las restricciones estatales serán “excepcionales y de interpretación restrictiva”, y remarcó que los registros no podrán dictar resoluciones que reduzcan el alcance de la ley.
El proyecto también flexibiliza el objeto social de las empresas. Las sociedades podrán desarrollar actividades múltiples sin necesidad de demostrar conexidad entre ellas y, si el estatuto no especifica un objeto concreto, se presumirá la facultad de realizar cualquier actividad lícita.
Arbitraje y nuevas reglas para resolver conflictos
Otro aspecto incorporado por la iniciativa es la posibilidad de utilizar mecanismos más ágiles para resolver conflictos societarios.
Las empresas podrán someter disputas internas al derecho extranjero o al derecho mercantil internacional y prever cláusulas arbitrales dentro del propio estatuto. De esa manera, las controversias podrían resolverse fuera de la justicia ordinaria y mediante procedimientos establecidos previamente por los socios.
Según la lógica del proyecto, este esquema apunta a ofrecer mayor previsibilidad y competitividad para la inversión privada.
Digitalización integral del sistema societario
La reforma también impulsa una digitalización completa de la actividad societaria. El texto habilita el domicilio electrónico, la utilización de libros y registros digitales, la realización de asambleas a distancia y la constitución de sociedades mediante firma digital o electrónica.
Además, se crea la figura del legajo digital público para cada empresa, donde quedará concentrada la información societaria considerada relevante.
Entre los principales cambios previstos aparecen:
- Creación de “Sociedades Automatizadas” operadas mediante algoritmos o inteligencia artificial.
- Reconocimiento legal de organizaciones DAO basadas en blockchain y tokens.
- Reducción de la intervención estatal y prevalencia del estatuto social.
- Posibilidad de recurrir a arbitraje y derecho extranjero para resolver disputas.
- Digitalización integral de trámites, registros y funcionamiento societario.
“Esto es esencial en un mundo tan cambiante como el que vivimos. También implica menos trabas burocráticas y más libertad para trabajar”, sostuvo Sturzenegger al defender la iniciativa.
El debate en el Senado definirá ahora el alcance definitivo de la reforma y las condiciones bajo las cuales las nuevas formas societarias vinculadas a inteligencia artificial y blockchain podrían incorporarse al sistema jurídico argentino.

