A partir del 1 de julio volverán las alícuotas plenas para soja y maíz. Los productores advierten un escenario de rentabilidad nula y malestar con el Gobierno. “En el escenario actual estamos muy justos. Con retenciones va a ser peor. En un año normal, la rentabilidad es casi nula”, afirma Fernando Parodi, productor de San Nicolás.

De la redacción de EL NORTE
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A partir del 1 de julio, el Gobierno nacional restablecerá los niveles plenos de retenciones a las exportaciones de soja y maíz, lo que encendió las alarmas entre los productores agropecuarios, especialmente en el norte de la provincia de Buenos Aires. La medida implica un aumento considerable en las alícuotas: la soja volverá a tributar el 33% (desde el 26% actual), y el maíz pasará del 9% al 12%. También se verán afectados los derivados de la soja, como el aceite y la harina, que regresarán del 24,5% al 31%.
Desde la Casa Rosada argumentan que la decisión responde a la necesidad de sostener el equilibrio fiscal. “No hay margen fiscal suficiente”, aseguraron fuentes oficiales, y recordaron que tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, ya habían anticipado que la reducción sería temporaria. Así, sin contactos recientes con el sector, el Gobierno cerró la puerta a una prórroga del beneficio impositivo.
En el sector agropecuario la medida es vista como un nuevo golpe. Fernando Parodi, productor agropecuario de San Nicolás, resume el sentimiento del campo: “Lo veo mal, obviamente. Estas son señales negativas hacia el agro de parte del Gobierno. Lo que hacen es fomentar la falta de inversión”.
Parodi apunta especialmente al contraste entre las promesas de campaña y la realidad: “Es un gobierno que decía que iba a sacar las retenciones progresivamente, y ahora las vuelve a poner. No es que esté aumentando con respecto al gobierno anterior, pero igual es una mala señal para nosotros”.
La preocupación no es solo política. Los números en el campo están ajustados y la rentabilidad, en muchos casos, ya es nula sin retenciones. Con el nuevo esquema, podría pasar a ser directamente negativa. “Hoy sin retenciones estamos muy justos. Con retenciones va a ser peor. En un año normal, la rentabilidad es casi nula. Ni hablar de la soja. Otros cultivos están un pasito por encima, pero muy cerca del rinde de indiferencia”, detalla el productor.
En el norte bonaerense, zona clave para la producción de granos, el temor es que la medida frene la actividad. Muchos productores recién lograron recuperarse tras varias campañas difíciles. “Este año tuvimos un buen rinde, mejor de lo normal. Pero recién ahora el productor pudo acomodarse las deudas anteriores. Y si el próximo año no saca muchos kilos por hectárea, la ecuación va a ser negativa”, advierte Parodi.
A la presión impositiva se suma la incertidumbre sobre las reglas de juego, lo que desincentiva la inversión a largo plazo. “Cuando votan un escenario cambiante, la inversión se para”, resume.
Mientras el Gobierno se aferra a su plan de ajuste fiscal, el campo vuelve a sentir el peso de una política tributaria que considera distorsiva. Y aunque las retenciones no superan los niveles del gobierno anterior, el giro respecto de lo prometido genera desconfianza. Para muchos productores, lo que está en juego no es solo el margen económico de la próxima campaña, sino el rumbo a largo plazo de una de las principales actividades productivas del país.
“Se van a quedar secos”
En el sector exportador anticiparon que ni bien la suba se efectivice, se trasladará a la pizarra, es decir que bajará el precio que se le paga al productor por el grano. En el campo adelantan que se frenará la liquidación: “Se van a quedar secos hasta noviembre”, dijo el directivo de la Sociedad Rural Andrés Costamagna en una entrevista con el canal Ahora Play.
Para Costamagna, los productores ya hicieron un margen en la primera mitad del año: “Hoy hay más ventas de lo normal, el campo entra en el ‘carry trade’ por el plazo fijo, ya hizo el colchón para aguantar hasta noviembre”, dijo. Sobre este punto, remarcó que “el Rofex está operando con un diferencial de u$s 30 dólares y por no renovar el decreto se van a quitar unos 30 dólares. Se van a ir todos a noviembre y los u$s2.000 millones que solés tener en julio, agosto, septiembre, no los vas a tener”.

