Gobernadores del Norte en alerta por la pulseada por tarifas energéticas

NewsITe
Los diez gobernadores del Norte Grande manifestaron su fuerte malestar con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ante la posibilidad de que se frene en el Senado la reforma del régimen de Zonas Frías. La iniciativa, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, es considerada por las provincias norteñas como un paso imprescindible para avanzar luego en un esquema de beneficios tarifarios para las denominadas Zonas Cálidas.
Fuentes provinciales consultadas por la Agencia Noticias Argentinas confiaron que, a horas de la sesión prevista para este jueves en la Cámara alta, los mandatarios del Norte recibieron señales de que Bullrich intentaría poner un freno a la aprobación del proyecto. El clima que describen es de “preocupación y enojo” y pone en evidencia la fragilidad de los acuerdos políticos en torno a la política energética.
El oficialismo impulsa en la misma sesión dos iniciativas clave: la modificación del régimen de Zonas Frías y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). Sin embargo, para los gobernadores norteños, la discusión trasciende la cuestión técnica y se juega también el cumplimiento de un entendimiento político alcanzado previamente con la Casa Rosada.
Qué está en juego para el Norte Grande
Según ese acuerdo, una vez aprobada la reforma de Zonas Frías, el Poder Ejecutivo se comprometió a dictar una resolución que establezca un esquema diferencial de tarifas para las Zonas Cálidas. El foco está puesto en el consumo eléctrico durante los meses de mayor demanda, cuando las altas temperaturas obligan a un uso intensivo de aires acondicionados y sistemas de refrigeración.
Las provincias del Norte Grande –una de las regiones con mayor vulnerabilidad social y climática del país– vienen reclamando hace años un tratamiento tarifario similar al que reciben los distritos patagónicos en materia de gas. El beneficio apuntaría a aliviar el impacto de las facturas eléctricas en hogares, comercios y pequeñas industrias, en un contexto de inflación sostenida y ajustes en subsidios energéticos.
En ese marco, los gobernadores advierten que cualquier maniobra que frene la sanción de la ley no sólo postergaría el alivio prometido a los usuarios del Norte, sino que también pondría en riesgo la credibilidad de los compromisos políticos asumidos por el Gobierno nacional. La tensión se concentra ahora en las negociaciones de última hora entre la Casa Rosada, el oficialismo libertario y los distintos bloques provinciales.
Negociaciones cruzadas y presión federal
La reforma de Zonas Frías no sólo divide a los bloques, sino que también atraviesa a las provincias. Gobernadores patagónicos como Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut) y Alberto Weretilneck (Río Negro) se involucraron en las conversaciones para garantizar la continuidad del régimen que subsidia el consumo de gas en las regiones de bajas temperaturas, al tiempo que buscan resguardar los intereses de sus propios distritos.
- La ley de Zonas Frías ya tiene media sanción de Diputados y dictamen en el Senado.
- El proyecto redefine el universo de usuarios que acceden a subsidios en la tarifa de gas.
- El acuerdo con el Norte Grande condiciona el avance de un esquema de Zonas Cálidas.
- Gobernadores del Norte y de la Patagonia presionan para que se respete lo pactado.
“Cualquier maniobra que impida la sanción del proyecto pondrá en riesgo la secuencia política acordada con la Casa Rosada”, advirtieron fuentes provinciales del Norte Grande.
Mientras tanto, Patricia Bullrich participa de las negociaciones internas del oficialismo para asegurar el quórum y los votos necesarios para la sesión. En público, la conducción libertaria del Senado sostiene el tratamiento simultáneo de la reforma de Zonas Frías y los cambios en la Carta Orgánica del BCRA, pero en los despachos de los gobernadores norteños crecen las versiones cruzadas y la desconfianza.
La definición dependerá de los acuerdos que se terminen de sellar en las horas previas a la sesión. Para el Norte Grande, no se trata sólo de una discusión técnica sobre subsidios energéticos, sino de una señal política sobre el peso real de las provincias en la mesa de decisiones nacionales.

