Gilberto Gil se despidió de los grandes tours en el Movistar Arena

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El legendario músico brasileño Gilberto Gil brindó en el Movistar Arena de Buenos Aires un concierto cargado de emoción, en el marco de su “Tempo Rei Tour”, la gira que el propio artista concibe como su despedida de los grandes tours internacionales. A sus 83 años, el bahiano volvió a encontrarse con el público argentino para repasar seis décadas de una obra clave de la música popular brasileña.
Con producción de Fenix Entertainment y el acompañamiento de El Ojo del Arte, el show tuvo un inicio a pura puesta escénica: explosiones de humo, cuenta regresiva y un saludo que sonó a agradecimiento y despedida. “Buenas noches Buenos Aires, es un placer enorme estar con ustedes, una vez más en Buenos Aires”, dijo Gil, desatando la ovación de un estadio colmado.
La lista de temas combinó clásicos de distintas etapas de su carrera con momentos de intimidad y arreglos pensados especialmente para esta gira. No faltaron joyas como “Palco”, “Banda Um” y “Tempo Rei”, coreadas por un público que acompañó cada estribillo. El repertorio funcionó como un recorrido por la historia personal de Gil, pero también por la evolución de la música brasileña desde los años sesenta hasta hoy.
Un recorrido por historia, memoria y militancia cultural
“Tempo Rei” toma su nombre de la canción que Gil compuso en 1984 como respuesta a “Oração ao Tempo”, de su amigo Caetano Veloso. Mientras aquella pieza reflexionaba sobre la fugacidad del tiempo, la obra de Gil propone una mirada ligada a la permanencia, la transformación y la capacidad de la música para atravesar generaciones.
En uno de los pasajes más emotivos de la noche, Gil recordó su participación en un festival de artes negras en Lagos, Nigeria, ante unas 50 mil personas de África y la diáspora. Allí conoció a una cantante argentina que, sin delegación oficial, había viajado por su cuenta para “representar informalmente” al país. “Jamás me olvidé de ese momento”, contó antes de interpretar “Refavela”, inspirada en aquellas experiencias y en la vida de las poblaciones negras de Brasil.
A lo largo del concierto, se sucedieron himnos como “Não chore mais”, “Extra”, “Vamos fugir”, “A novidade”, “Realce”, “Punk da periferia”, “Se eu quiser falar com deus”, “Drão”, “Andar com fé” y el infaltable “Aquele abraço”, en un cierre festivo que dejó al público de pie y a muchos con lágrimas en los ojos.
Una leyenda viva de la música brasileña
El espectáculo contó con dirección artística de Rafael Dragaud y dirección musical de Bem Gil y José Gil, hijos del cantautor, que compartieron escenario junto a otros familiares como João Gil y Nara Gil, además de Mariá Pinkusfeld. La banda se completó con un sólido ensamble de vientos, percusión, teclados y cuarteto de cuerdas, que aportó matices orquestales a varios pasajes del show.
- Gilberto Gil es una figura central del movimiento tropicalista.
- Fue detenido durante la dictadura militar brasileña y se exilió en Londres.
- Se desempeñó como ministro de Cultura de Brasil entre 2003 y 2008.
- Su obra es referencia ineludible de la música popular latinoamericana.
Gilberto Gil le presta el cuerpo a años de historia y, aun superadas las ocho décadas, se mueve en el escenario con la energía de un joven, pero con el bagaje de una vida dedicada al arte y al compromiso político-cultural.
La escala en Buenos Aires formó parte del tramo internacional de la gira “Tempo Rei”, pensada por el artista para reducir el ritmo de los grandes espectáculos, sin abandonar la creación musical. En esta despedida de los macroescenarios, Gil deja en claro que su legado sigue vivo, influyendo a nuevas generaciones de músicos y reafirmando su lugar como una de las voces esenciales de Brasil y de la región.

