El adiós más conmovedor: la monja que desafió el protocolo para honrar al Papa Francisco

Sor Geneviève Jeanningros se acercó al féretro del papa, desafiando las reglas del protocolo, y conmoviendo a todos los presentes.

papa

Una despedida fuera del protocolo, marcada por la emoción

Durante la solemne ceremonia de despedida del Papa Francisco, una escena conmovió a todos los presentes. Sor Geneviève Jeanningros, una religiosa francesa de 81 años, se acercó al féretro del Pontífice. Permaneció inmóvil durante varios minutos, con la mirada fija y lágrimas en el rostro, sin que nadie se atreviera a interrumpirla.

La imagen, captada por el periodista Hernán Reyes Alcaide, mostró a la monja con su mochila verde en los hombros, inclinada en oración junto al cuerpo del Papa. Aunque el protocolo solo permitía el acceso a cardenales y obispos, su gesto espontáneo y genuino rompió las barreras formales.

Sor Geneviève es sobrina de Léonie Duquet, una de las monjas francesas desaparecidas durante la última dictadura militar en Argentina, secuestrada por Alfredo Astiz. Desde hace décadas, reside en Roma, donde lleva adelante una misión silenciosa y valiente.

Una vida dedicada a los excluidos

Miembro de la orden de las Hermanitas de Jesús, Sor Geneviève ha vivido más de 56 años al servicio de los marginados. En el barrio de Ostia, donde compartía una caravana con su compañera Anna Amelia Giacchetto, dedicó su vida a asistir a feriantes y mujeres trans, muchas en situación de vulnerabilidad.

Gracias a ella, el Papa Francisco mantuvo vínculos directos con estas comunidades. Las recibió en el Vaticano, compartió almuerzos con ellas y ofreció ayuda económica. La religiosa también organizaba encuentros donde las personas trans podían contar sus historias al Pontífice.

“L’enfant terrible” fue el apodo cariñoso que el Papa le dio a Sor Geneviève, en reconocimiento a su carácter fuerte y compromiso social. Durante la pandemia, ella y el párroco Andrea Conocchia lograron articular ayuda a través del cardenal limosnero Konrad Krajewski.

En julio de 2024, Francisco visitó el parque de atracciones de Ostia para encontrarse con los feriantes, en un gesto histórico impulsado por la monja. Ese vínculo profundo, basado en el respeto y la empatía, quedó reflejado en su silenciosa despedida.

El año pasado, Sor Geneviève también participó del documental Traslados, sobre los Vuelos de la Muerte, producido por Zoe Hochbaum y dirigido por Nicolás Gil Lavedra. Su testimonio reflejó el dolor familiar por los crímenes de la dictadura y su compromiso con la memoria.

Una despedida que trasciende protocolos

El gesto de Sor Geneviève no fue solo un acto de despedida, sino una expresión de amor hacia su amigo y compañero de lucha. Su presencia, al margen del protocolo, simbolizó el puente entre la Iglesia y los olvidados, una de las misiones centrales del papado de Francisco.

La imagen de la monja rezando junto al féretro del Papa quedará como símbolo de un vínculo espiritual, humano y político. Allí estuvo sola, pero acompañada por el legado de su labor incansable. Y por la gratitud de quienes, como ella, creen que la fe también se ejerce en las periferias.

Fuente: INFOBAE

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