Horror en Buenos Aires: investigan a un hombre acusado de adoptar gatos, asesinarlos y cocinar su carne

Vecinas de Recoleta y refugios de animales aseguran que el acusado utilizaba identidades falsas para retirar gatos y luego reportaba su muerte pocas horas después. Investigan al menos 16 casos.

gatos
Fuente: Infobae en vivo

Vecinos del barrio de Recoleta, en Capital Federal, denunciaron a un hombre de 27 años acusado de adoptar gatos, asesinarlos y cocinar su carne para presuntamente repartirla entre personas en situación de calle. La causa, que ya involucra a refugios de animales y a varias denunciantes particulares, investiga al menos 16 muertes de felinos bajo un mismo patrón.

El acusado fue identificado como Adriel S. C. O., oriundo de Santa Cruz y de profesión cocinero. Según testimonios expuestos y difundidos por el medio Infobae, el hombre utilizaba identidades falsas para generar confianza entre rescatistas y organizaciones protectoras de animales. De este modo, adoptaba gatos sanos y pocas horas después informaba que habían muerto repentinamente.

De acuerdo con las denunciantes, el acusado repetía siempre la misma explicación: afirmaba que los animales habían fallecido por síndrome del gatito desvanecido, una enfermedad que afecta principalmente a crías recién nacidas.

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La investigación comenzó a tomar forma luego de que distintos refugios detectaran similitudes entre los casos y advirtieran que detrás de las adopciones aparecía la misma persona.

Las denuncias y el patrón detectado

Gabriela, una de las denunciantes, relató que entregó una gata junto a sus crías luego de que el acusado se ofreciera como hogar de tránsito y cumpliera con los requisitos solicitados por el refugio.

“Cuando llegué a casa, ya me había mandado una foto de la gata muerta. No me cierra que se haya muerto de repente. Los bebés también murieron después”, aseguró.

Según expusieron las denunciantes, el hombre mantenía contacto frecuente con refugios y rescatistas para acceder a los animales. Varias organizaciones comenzaron a vincular los episodios luego de detectar relatos similares sobre adopciones seguidas de muertes casi inmediatas.

Durante el informe televisivo, además, se mencionó que algunos testigos afirmaron que el acusado preparaba croquetas de carne y las distribuía en parroquias y entre personas vulnerables. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación judicial de que esos alimentos hayan sido elaborados con los animales denunciados.

La investigación judicial y el perfil psicológico

El abogado Alexis Marrocco unificó las querellas de refugios y particulares y calificó el expediente como uno de los casos de maltrato animal más graves investigados en el país.

“Estamos investigando uno de los casos más graves de maltrato animal de la historia argentina, no solo por la cantidad de víctimas, sino por la perversidad del imputado y cómo ocultaba los hechos”, sostuvo.

Según explicó, actualmente se contabilizan al menos 16 muertes confirmadas, aunque advirtió que la cifra podría ser mayor a medida que avance la investigación.

El letrado también señaló que la causa incluye la representación de la madre de un menor de edad. Según la denuncia, el episodio más grave ocurrió el 16 de enero, cuando el acusado quedó al cuidado de un niño de 10 años y presuntamente torturó al gato familiar delante del menor.

De acuerdo con la presentación judicial, el niño habría intentado intervenir para defender al animal y luego habría sido agredido.

El debate sobre la ley de maltrato animal

La causa volvió a poner en discusión las penas previstas en la legislación argentina para casos de maltrato animal. Según remarcaron durante el informe, la normativa vigente contempla condenas de entre 15 días y un año de prisión, algo que distintos sectores consideran insuficiente frente a hechos de extrema crueldad.

El expediente también incorporó un informe psicológico que describe al imputado con rasgos asociados a una personalidad “narcisista, manipuladora, sádica y maquiavélica”, características que distintos especialistas vinculan con elevados niveles de violencia y ausencia de empatía.

Mientras avanza la investigación, las denunciantes sostienen que desconocen el paradero actual del acusado y aseguran que podría haber abandonado la ciudad.

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