El general retirado que se perfila como alternativa en Israel

NewsITe
Gadi Eisenkot, general retirado y figura ascendente de la política israelí, aparece en los últimos sondeos como el principal rival capaz de disputarle el poder al primer ministro Benjamin Netanyahu en las elecciones legislativas. De perfil sobrio y con una extensa trayectoria militar, su nombre se instaló con fuerza en el tablero político tras la guerra en Gaza y la crisis de liderazgo que atraviesa el gobierno israelí.
Nacido el 19 de mayo de 1960 en Tiberíades y criado en Eilat, Eisenkot proviene de una familia trabajadora de origen judío-marroquí. Forjó su carrera en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), donde ingresó en 1978 y se incorporó a la prestigiosa Brigada Golani. Con el tiempo, llegó a comandar esa unidad en 1997 y más tarde se desempeñó como secretario militar del entonces primer ministro Ehud Barak entre 1999 y 2001.
Formado académicamente en Historia por la Universidad de Tel Aviv y en Ciencias Políticas por la Universidad de Haifa, también cursó estudios en la Escuela Superior de Guerra del Ejército de Estados Unidos. Quienes lo siguen de cerca lo describen como un dirigente pragmático, secular y más enfocado en la gestión y los programas de gobierno que en los discursos encendidos.
Del liderazgo militar a la primera línea política
Eisenkot alcanzó la jefatura del Estado Mayor de las FDI, el máximo cargo militar de Israel. Desde allí impulsó una doctrina de “disuasión activa”, orientada a golpear con precisión objetivos considerados estratégicos para los grupos armados enemigos, pero tratando de evitar guerras abiertas de gran escala. En esa línea, se opuso a una nueva ofensiva masiva sobre Gaza en 2018 y lideró operaciones contra la red de túneles de Hezbolá en la frontera con Líbano.
Tras dejar el uniforme, dio el salto a la política. Primero se integró a la alianza Unidad Nacional, encabezada por Benny Gantz, y con el tiempo terminó al frente del partido Yashar. Su irrupción combinó el peso de su trayectoria militar con un discurso de orden institucional y crítica al rumbo adoptado por Netanyahu, especialmente después de los atentados del 7 de octubre de 2023.
Su rol en la guerra de Gaza y la ruptura con Netanyahu
El ataque de Hamás del 7 de octubre marcó un punto de quiebre en la política israelí y en la propia carrera de Eisenkot. Convocado como observador al gabinete de emergencia nacional, se incorporó al círculo que asesoraba al gobierno durante la ofensiva sobre Gaza. Sin embargo, en junio de 2024 presentó su renuncia por fuertes discrepancias con Netanyahu, a quien cuestionó por la ausencia de una estrategia de salida clara y por no priorizar el rescate de los rehenes.
La guerra tuvo además un costo devastador en el plano personal: su hijo menor, Gal Eisenkot, y un sobrino murieron en combate en el enclave costero. Ese drama familiar reforzó su posición crítica respecto del manejo del conflicto y su insistencia en que el liderazgo político debe rendir cuentas por las decisiones tomadas antes y después del 7 de octubre.
Aunque suele ser identificado como un dirigente de centro, Eisenkot sostiene una postura dura en materia de seguridad y rechaza explícitamente la solución de dos Estados, es decir, la creación de un Estado palestino independiente junto a Israel. Al mismo tiempo, se muestra partidario de garantizar la igualdad ante la ley y se opone al histórico sistema de exenciones masivas del servicio militar para la comunidad ultraortodoxa.
Comisión investigadora y agenda para la posguerra
En caso de llegar al poder o integrar una coalición de gobierno clave, Eisenkot promete impulsar una comisión estatal independiente para investigar en profundidad las fallas de inteligencia, defensa y conducción política que rodearon los ataques del 7 de octubre. La intención es revisar tanto la actuación del Ejército como las decisiones del gabinete para deslindar responsabilidades y redefinir la estrategia de seguridad nacional.
- Revisión exhaustiva de los errores en la prevención y respuesta al ataque de Hamás.
- Rediseño de la doctrina de seguridad, con énfasis en la protección de civiles y la gestión de crisis.
- Debate abierto sobre el rol de los ultraortodoxos en el servicio militar obligatorio.
- Reordenamiento de las prioridades del gobierno entre seguridad, economía y cohesión social.
“No podemos hablar de victoria absoluta mientras los rehenes sigan en manos de Hamás”, ha reiterado Eisenkot al justificar su salida del gabinete de emergencia y sus cuestionamientos a Netanyahu.
Con estas definiciones, Eisenkot intenta construir una alternativa que combine firmeza en seguridad con reformas institucionales profundas. Su desempeño en las próximas elecciones legislativas definirá si ese perfil logra traducirse en una mayoría suficiente para desafiar la hegemonía de Netanyahu y reconfigurar el mapa político en Israel.

