Furiase relativizó el impacto de la crisis en los bolsillos

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El secretario de Finanzas, Federico Furiase, defendió la marcha de la economía y relativizó las advertencias sobre una crisis de consumo. En una entrevista televisiva, el funcionario aseguró que la actividad muestra signos de recuperación y que, a partir de abril, la inflación comenzará a bajar de manera marcada, lo que –según afirmó– mejorará el poder adquisitivo de los salarios y las condiciones de acceso al crédito.
“No creo que haya mucha gente que esté peor. Hay mucha gente a la que le está yendo mucho mejor en poco tiempo”, sostuvo Furiase, al responder sobre el humor social y las dificultades que distintos sectores vienen manifestando. Sus declaraciones se producen en un contexto de quejas de empresarios y comerciantes por una caída en las ventas y la demanda interna.
Consultado específicamente por las advertencias del sector privado sobre una fuerte retracción del consumo, el secretario de Finanzas minimizó el diagnóstico y sostuvo que se trata de “historias particulares” que no representan el cuadro completo de la economía. “No se cuenta la otra cara de la moneda”, remarcó, al tiempo que señaló que la dinámica de gasto cambió y se concentra con más fuerza en bienes durables.
Defensa de los números oficiales y cambio en el patrón de consumo
Furiase aseguró que, de acuerdo con los datos oficiales, el Producto Bruto Interno creció 10,3% desde 2023 y que el consumo privado se ubica en “niveles récord”. A su entender, el fenómeno que algunos identifican como crisis se vincula más con una recomposición en la forma en que las familias eligen gastar su dinero.
En esa línea, señaló que se observa un mayor dinamismo en la compra de autos, viviendas, electrodomésticos y en la contratación de viajes y turismo, lo que –según el funcionario– estaría acompañado por una “recuperación del crédito que apuntala el consumo de durables”. Este cambio de composición del gasto podría estar afectando con mayor intensidad a comercios de rubros específicos, mientras otros sectores muestran un mejor desempeño.
Inflación alta en marzo, pero expectativa de baja desde abril
El secretario de Finanzas reconoció que marzo volverá a ser un mes con inflación elevada, influenciada por factores estacionales y por shocks externos. Entre las principales causas mencionó los aumentos en los combustibles asociados a la tensión internacional, el impacto de los gastos de inicio del ciclo lectivo, los ajustes de tarifas de servicios públicos y la suba en el precio de la carne.
No obstante, Furiase subrayó que el Gobierno espera una fuerte desaceleración de la inflación desde abril o mayo, al considerar que “están dadas las condiciones macro” para que eso ocurra. De concretarse, la baja de la nominalidad permitiría extender el horizonte de planificación de hogares y empresas, y reforzar la tendencia de recuperación del crédito.
Pobreza, crédito y lectura política del escenario económico
Al referirse al impacto social del programa económico, el funcionario afirmó que “se sacó a más de 12 millones de personas de la pobreza” y volvió a insistir en que “no hay mucha gente que esté peor”. A su criterio, en menos de dos años se logró estabilizar la macroeconomía y duplicar el crédito destinado a familias y empresas, lo que sentaría las bases para una expansión más sólida de la actividad.
Furiase también vinculó el clima económico con el resultado electoral reciente. “No hubieses tenido una elección de medio término con 40% si a todo el mundo le va mal”, argumentó, en defensa de la gestión. Según su visión, todavía hay sectores que no perciben plenamente la recuperación, pero que “verán en los próximos meses” los efectos de la estabilización y de la mejora gradual en el poder de compra.
“No creo que haya mucha gente que esté peor. En menos de dos años se estabilizó la macro y se duplicó el crédito a familias y empresas”, sostuvo el secretario de Finanzas, Federico Furiase.
Mientras el Gobierno apuesta a una baja de la inflación y a un repunte sostenido de la actividad, las miradas seguirán puestas en la evolución del consumo y en el impacto concreto sobre los ingresos reales, especialmente en los sectores más vulnerables y en las pequeñas y medianas empresas.

