Cuánto cuesta solventar un funeral en las cocherías de San Nicolás

El precio de una triste despedida

No es novedad que la inflación golpea en todos los rincones de la economía. Inclusive en los momentos más emocionales de la vida. Ante esto, EL NORTE consultó a empresarios del rubro fúnebre, los cuales indicaron que un sepelio puede sobrepasar el millón de pesos. Asimismo, destacaron un fuerte cambio en las costumbres con las nuevas generaciones.

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En funerarias locales llegan a realizarse en promedio 70 servicios mensuales / ILUSTRACIÓN

De la redacción de EL NORTE
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Al momento de velar a un ser querido, a la tristeza lógica se le suma el costo monetario. En este contexto marcado por la suba de precios, el sector funerario no logra abstraerse. Firmas nicoleñas del gremio advirtieron que la situación es de las “más críticas en los últimos años”. Al señalar los aumentos mensuales, aseguraron que un servicio de sepelio estándar no baja de los 260.000 pesos.

Por otro lado, al analizar cómo responde la sociedad ante estos sucesos, dieron cuenta de la injerencia que tienen las personas más jóvenes al momento de modificar los protocolos. Brevedad y los horarios diurnos marcan la agenda ceremonial en los velorios.

Costos

Cuando una persona decide contratar un servicio de sepelio debe tener en cuenta tres factores importantes: el servicio en las salas velatorias, el valor del ataúd y el destino final. En la actualidad, en San Nicolás una prestación estándar parte de los 205.000 pesos sin sumarle la cremación, una parcela o un nicho, las tres variantes que se ofrecen para finalizar con la ceremonia, siendo la primera la más barata y la última la de mayor costo. Al sumarle cualquiera de las opciones, el precio final puede variar entre los $260.000 y los $600.000.

En lo que respecta estrictamente a los ataúdes –factor que representa mayoritariamente el precio final–, los que suelen ser más elegidos rondan los $200.000, y en un tope máximo puede alcanzar aproximadamente un precio de $1.400.000. La diferencia radica en los materiales que se emplearon para su creación. “Los costos son fluctuantes porque la mayoría de los insumos que se utilizan dentro del rubro funerario están atados al valor del dólar”, señaló uno de los empresarios consultados. “Tiempo atrás era impensado pagar un servicio de sepelio con una tarjeta de crédito”, agregó sobre las tendencias que arrastra la realidad económica.

En esa misma línea, recalcó los nuevos comportamientos a la hora de seleccionar cómo y dónde realizar un funeral. “Hemos notado en estos últimos tiempos, cinco años para acá, que la gente cuando le toca afrontar esta situación recorre y busca precios. A veces las personas no hacen lo que quieren con su ser querido, como realmente quisieran despedirlo, sino lo que pueden a costa de cómo repercute en sus bolsillos”, afirmaron.

Por otro lado, al proceso ceremonial se le puede sumar las ofrendas florales. En la actualidad, las coronas han desaparecido prácticamente y dieron lugar a los “bouquets”. Estos son ramos de flores más pequeños y de menor costo que van encima del ataúd. Sobre esto, desde una florería local revelaron que estas nuevas ofrendas se cobran entre $15.000 y $20.000, mientras que las usadas anteriormente podría costar mínimamente $30.000.

Precaución

Aunque la realidad de los valores resaltada anteriormente puede generar preocupación, desde las firmas de San Nicolás señalan que existen mecanismos para reducir ese impacto. Dentro de las mismas empresas han abierto variables para aquellas personas con menos recursos. En algunos casos ofrecen un servicio más escueto, y con lo más “básico”, mientras que algunos aplican un sistema de abonos. Esto último –si bien puede ofrecerlo una funeraria privada– suele darse comúnmente en obras sociales o sindicatos, y los mismos empresarios fúnebres lo recomiendan. “Afrontar el costo de un servicio de sepelio sin un sistema prepago con anterioridad no es barato”, aseveraron y llamaron a “ser precavidos”.

Rol del Estado

Tanto a nivel municipal como nacional existen sistemas de asistencia para personas que necesiten de un servicio fúnebre y no cuenten con los recursos. En el plano local se accede a través de Acción Social. Esto garantiza todo el servicio de manera gratuita, aunque se deben cumplir con ciertos requisitos para acceder. Por su parte, desde la Anses existe el “subsidio de contención familiar”. Se trata de un reintegro de $15.000 para familiares directos o herederos de una persona fallecida titular de una prestación previsional.

Nuevas costumbres

Como sucedió en otros aspectos de la vida, la pandemia atrajo transformaciones en los funerales. “Antes de la pandemia los velatorios eran más largos, y comúnmente nocturnos, prácticamente toda la noche. Hoy en día las despedidas son más cortas, la gente no quiere estar tanto tiempo, prefieren un ‘servicio exprés’”, contó el directivo de una firma local.

Estas nuevas tendencias también responden a un cambio en los grupos etarios.  “Las nuevas generaciones son las que más buscan una despedida corta. Se ha dejado de lado lo que refiere a ceremonial y protocolar”, subrayó.

Por último, pronosticó un cambio en la infraestructura de los “campos santos”: “La cremación va avanzando a pasos agigantados, cada vez son más. Esto es un indicador de que en unos años los cementerios van a dejar de ser lo que vemos ahora. Las personas van a pasar del modelo viejo a algo más libre, con espacio verde y menos asociado al dolor”.

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