Fuerte rechazo opositor al traslado del sable de San Martín

Polémica nacional por el destino del Sable Corvo

Sable Corvo de San Martín en disputa por su custodia

NewsITe

La decisión del presidente Javier Milei de retirar el histórico Sable Corvo del general José de San Martín del Museo Histórico Nacional para trasladarlo al Regimiento de Granaderos a Caballo desató un profundo rechazo entre dirigentes de la oposición y entidades del ámbito académico y cultural. La reliquia, uno de los símbolos más potentes de la gesta independentista, se exhibía en la sede del museo en Parque Lezama desde 2015.

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Argentina Humana, la plataforma social que encabeza Juan Grabois, presentó una medida cautelar para frenar el traslado y advirtió que el jefe de Estado “no se robe el sable de San Martín”. Desde el espacio calificaron la medida como “un caprichito de Milei” y cuestionaron que el decreto que ordena el cambio de destino no explicita por qué la pieza no puede seguir en el Museo Histórico Nacional ni detalla el modo en que será conservada.

“Milei quiere robarse un símbolo de la soberanía de nuestro continente para sacar una foto y hacer un show. Está poniendo en riesgo nuestro patrimonio histórico y no lo vamos a permitir”, sostuvieron en un comunicado difundido en la red social X, al que tuvo acceso la agencia Noticias Argentinas. El planteo se suma a una discusión más amplia sobre el manejo de bienes culturales y símbolos patrios por parte del actual Gobierno.

Iniciativas en el Congreso y antecedentes históricos

En paralelo a la presentación judicial, la diputada nacional por Córdoba Natalia de la Sota impulsó un proyecto de ley que establece la permanencia del Sable Corvo de San Martín en el Museo Histórico Nacional y propone derogar el decreto 81/2026, que dispuso su traslado al cuartel de los Granaderos. La iniciativa aclara que la custodia seguiría a cargo del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, pero dentro del ámbito del museo, de carácter público y civil.

El decreto del Poder Ejecutivo reavivó la discusión sobre el estatus jurídico y simbólico de la pieza. El sable fue entregado por el propio San Martín a Juan Manuel de Rosas, y sus herederos lo donaron al Estado argentino en 1897 con la condición explícita de que fuera exhibido y preservado en el Museo Histórico Nacional. Durante la década del 60 fue robado en dos oportunidades y, tras ser recuperado, quedó bajo custodia del Regimiento de Granaderos por decisión del entonces dictador Juan Carlos Onganía.

El rol del Museo y el reclamo de historiadores

En 2015, por decisión de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el sable regresó definitivamente a la sala principal del Museo Histórico Nacional, en el barrio porteño de San Telmo. Esa restitución fue celebrada por especialistas y organismos culturales como un gesto de respeto a la voluntad de los donantes y a la función del museo como institución abierta a toda la ciudadanía.

La Asociación Argentina de Investigadores en Historia (ASAiH) también expresó su “rechazo” al traslado del Sable Corvo al cuartel de Granaderos. A través de un comunicado, señaló que la medida “contraviene el decreto presidencial de 1897, que acepta la donación de la reliquia a la Nación Argentina por parte de sus últimos poseedores y establece como destino el Museo Histórico Nacional, institución pública, civil y abierta a la ciudadanía”. Para los historiadores, mantener el sable en el museo garantiza su acceso igualitario, su adecuada conservación y el respeto por la memoria histórica.

“El Sable Corvo es un patrimonio simbólico de todas y todos los argentinos, y su lugar natural es un museo público, no un cuartel militar”, remarcan desde sectores opositores y del campo académico.

Mientras avanza el debate político y judicial, el futuro del Sable Corvo vuelve a colocarse en el centro de la escena pública. El resultado de esta controversia definirá no solo el destino físico de la reliquia sanmartiniana, sino también el criterio con el que el Estado argentino administrará en adelante sus emblemas históricos más sensibles.

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