Guillermo Francos reclamó un gesto de apoyo de Victoria Villarruel hacia Javier Milei para superar la interna en el oficialismo. Reconoció una crisis política en el Gobierno y pidió recomponer el vínculo entre ambos.

La interna entre Javier Milei y Victoria Villarruel sigue sin resolverse. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, considera que la salida del conflicto requiere “más solidaridad” por parte de la vicepresidenta. Desde el Ejecutivo responsabilizan a Villarruel por el distanciamiento en la cúpula libertaria. Mientras tanto, crecen las dudas sobre la estabilidad política del binomio gobernante.
Francos afirmó que “siempre hay posibilidades para un encuentro”, pero condicionó ese acercamiento al respaldo pleno de Villarruel al rumbo del Gobierno. En declaraciones a radio Mitre, el ministro coordinador negó una crisis institucional. Sin embargo, reconoció la existencia de una “crisis política” producto de las diferencias entre el Presidente y la Vice. La tensión se volvió pública tras el accionar de Villarruel en el Senado.
El presidente Milei interpretó como un acto de “traición” la sesión del 8 de julio, donde se habilitó el tratamiento de proyectos opositores. Entre ellos, se incluyó un aumento para jubilaciones y la emergencia en discapacidad. Francos evitó utilizar ese término, aunque admitió el malestar presidencial. “Milei siente una defraudación por algunas actitudes de la vice”, explicó.
Las críticas hacia Villarruel se intensificaron en redes y dentro del propio oficialismo. Según Francos, todo se agravó porque “el Presidente y la ministra Bullrich entendían que no debía haberse habilitado esa sesión”. La vicepresidenta defendió su decisión argumentando que “un jubilado no puede esperar y una discapacitada, menos”. También reclamó ajustes en otros sectores del gasto público.
Desde su cuenta de Instagram, Villarruel respondió con dureza a los reproches. “Cuando el presidente decida hablar y comportarse adultamente, podré saber cuáles son sus políticas”, lanzó. De ese modo, profundizó el tono crítico contra Milei. La distancia entre ambos referentes de La Libertad Avanza parece más marcada que nunca.
Francos también reconoció posibles causas del malestar de Villarruel. Señaló que ella “se molestó porque no le dieron la posibilidad de coordinar a funcionarios de áreas de su interés”. Esa exclusión alimentó una tensión latente desde el comienzo del mandato. La disputa por espacios de poder dentro del Gobierno quedó al descubierto.
El jefe de Gabinete explicó que el conflicto tiene raíces en el proceso electoral. “Durante la campaña, el Presidente le había encargado seguridad y Fuerzas Armadas, pero luego pactó con Bullrich y Petri”, recordó. Esa alianza modificó el reparto de poder tras el triunfo. Villarruel quedó relegada de decisiones clave en su área.
En un año con calendario electoral, las internas debilitan la gobernabilidad del oficialismo. Las fricciones entre corrientes de LLA afectan la toma de decisiones y la representación política. La falta de cohesión interna se proyecta hacia el Congreso. Allí, las derrotas podrían repetirse si el conflicto se mantiene vigente.
La tensión no solo impacta en la relación personal entre los máximos dirigentes. También evidencia una crisis estructural en la conducción del Gobierno. Mientras el Presidente prioriza el ajuste fiscal, la Vicepresidenta plantea límites ante reclamos sociales. El desenlace de esta disputa definirá la estabilidad política de la gestión libertaria.
*Con información de Infobae

