El FMI confirmó que las negociaciones siguen en curso y postergó la aprobación que habilitaría un desembolso de US$1.000 millones, mientras destacó avances pero eludió referirse a indicadores recientes.

El Fondo Monetario Internacional continúa sin aprobar la segunda revisión del programa vigente con la Argentina, un paso clave que habilitaría un desembolso de US$1.000 millones. La definición permanece demorada mientras avanzan las conversaciones técnicas entre el organismo y las autoridades nacionales.
“Las conversaciones por la segunda revisión y del artículo IV están en curso y daremos más información a medida que progresen estas conversaciones”, señaló la portavoz Julie Kozack durante una conferencia de prensa en Washington, de la que participó la Agencia Noticias Argentinas.
El FMI reconoce avances pero evita evaluar la coyuntura
Durante su exposición, Kozack destacó los avances del país en materia de reformas, aunque evitó pronunciarse sobre la situación económica reciente y los indicadores difundidos en las últimas semanas.
“Sigue habiendo avances. El trabajo entre el personal del FMI y las autoridades es cercano”, se limitó a señalar.
La vocera también advirtió sobre un escenario internacional más complejo en las últimas semanas y sostuvo que, en ese contexto, la Argentina presenta una mejor posición relativa frente a shocks energéticos.
El impacto del contexto global y el rol de la energía
Kozack explicó que el país logró afrontar mejor el impacto de la suba de precios energéticos debido a su cambio de perfil en el sector.
“Argentina pudo abordar bastante bien el shock porque ahora es exportador neto de energía. En 2022 cuando tuvimos el último shock de precios importantes Argentina fue importador neto y ahora Argentina es exportador neto de energía. Fueron US$8.000 millones de dólares en petróleo y gas el año pasado. Esto representa una diferencia muy importante en comparación con el último shock de precios de la energía”, detalló.
No obstante, remarcó que el escenario continúa bajo análisis permanente. En ese sentido, el FMI recomendó a los bancos centrales monitorear de cerca la evolución de los precios energéticos y evaluar sus efectos sobre las expectativas de inflación de segunda ronda.
“Hay que reconocer que la situación se encuentra en constante evaluación y es incierta”, concluyó.

