Más de un centenar de empleados participaron de una nueva asamblea en la planta, donde la dirigencia sindical advirtió sobre la crisis que atraviesa la empresa y reclamó respuestas al grupo Pampa Energía para asegurar la continuidad laboral.

La incertidumbre continúa siendo la norma para los trabajadores de Fiplasto, una de las firmas históricas de la industria celulosa en la región. Desde hace meses conviven con la preocupación permanente por el futuro inmediato de la planta y sus puestos de trabajo, en un contexto nacional donde la apertura de importaciones golpea con fuerza a las industrias locales.
Este miércoles por la tarde, más de un centenar de empleados participaron de una nueva asamblea en el acceso a la fábrica. Allí estuvieron presentes el secretario general de la Federación del Papel, José Ramón Luque, y el titular del Sindicato de Fiplasto, Sergio Donelli, junto a integrantes del consejo directivo nacional. El objetivo fue actualizar a los trabajadores sobre el estado de las gestiones y remarcar que la prioridad absoluta es conservar cada puesto de trabajo.
Durante el encuentro, la dirigencia sindical insistió en que la empresa atraviesa un momento crítico producto de un escenario económico adverso y de decisiones políticas que favorecen el ingreso de productos importados, desplazando a la producción nacional. Según expresaron, esta situación empuja a muchas compañías al borde del cierre, sin medir el impacto social que implica dejar a familias enteras sin sustento.
En relación con el caso puntual de Fiplasto, Luque remarcó que el gremio lleva más de seis meses trabajando “sin descanso” para blindar las fuentes laborales. La estrategia incluye una serie de acciones legales con el fin de exigir respuestas concretas al grupo económico al que pertenece la firma: Pampa Energía. Desde la Federación consideran que es imprescindible que la empresa madre asuma su responsabilidad frente al estado de vulnerabilidad en el que se encuentran los trabajadores, garantizando continuidad productiva, cobertura de la obra social y protección para quienes se encuentran cerca de la jubilación.
“Debemos mantener la mirada puesta en un solo objetivo: evitar que se pierda un solo puesto de trabajo”, insistieron los referentes sindicales, señalando que no pueden distraerse cuando la supervivencia de sus familias depende de ello.
El conflicto viene escalando desde hace semanas. A la falta de respuestas empresariales se sumó la intención de avanzar con un programa de suspensiones, medida rechazada de plano por el sindicato. En medio de estas tensiones, la firma otorgó vacaciones anticipadas de 15 días a todo el personal, lo que incrementó aún más la preocupación. Incluso el intendente Mauro Poletti intervino en una reunión en el Ministerio de Trabajo provincial, aunque sin resultados visibles.
En los últimos días surgió un dato que genera expectativas: las dos líneas de producción estarían nuevamente en funcionamiento. Si bien la información no fue confirmada oficialmente, el movimiento dentro de la planta indicaría una mejora en las ventas, lo que podría traducirse en un alivio para una situación que hasta hace poco era calificada como crítica por los propios directivos.
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