Un 8M atravesado por la violencia de género en el país

NewsITe
En el marco de un nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, un informe del Observatorio Mumará al que accedió la agencia Noticias Argentinas traza un panorama estremecedor sobre los femicidios ocurridos en el país en lo que va de 2026. Los datos confirman que la violencia de género sigue siendo una emergencia estructural y que la respuesta estatal y social continúa siendo insuficiente.
De acuerdo con el relevamiento, la provincia de Buenos Aires concentra el 60% de los femicidios registrados en todo el territorio nacional. En solo dos meses del año se contabilizaron 21 asesinatos de mujeres y feminizidios en suelo bonaerense, sobre un total de 36 casos ocurridos en Argentina. La cifra expone con crudeza la magnitud del problema en el distrito más poblado del país.
El informe también da cuenta de la enorme cantidad de hechos que no llegaron a ser letales, pero que revelan el nivel de agresividad y riesgo permanente que enfrentan las mujeres y diversidades. En este inicio de 2026 se registraron 172 intentos de femicidio en distintas provincias. Cada uno de esos episodios podría haberse convertido en un nuevo asesinato si no mediaban algún tipo de intervención o circunstancia fortuita.
Víctimas más jóvenes y un grave impacto en la niñez
Otro de los datos que enciende alarmas es la edad promedio de las víctimas y de los agresores. Según el Observatorio Mumará, las mujeres asesinadas tienen en promedio 35 años, mientras que los femicidas rondan los 41. La tendencia confirma que la violencia machista atraviesa a generaciones activas, en pleno desarrollo laboral, familiar y social.
El impacto sobre la niñez es devastador. Solo en estos primeros meses del año, los femicidios dejaron al menos 24 niñas, niños y adolescentes sin madre. Detrás de cada caso, además de una vida arrebatada, queda una familia desmembrada y un entramado de cuidados que el Estado y las comunidades deben intentar recomponer con herramientas muchas veces insuficientes.
Tipos de femicidio y desafíos pendientes
El relevamiento distingue entre distintas modalidades de violencia extrema. De los 36 casos consignados, 32 corresponden a femicidios directos, es decir, asesinatos de mujeres perpetrados en el marco de violencias de género. A ellos se suman 2 femicidios vinculados —cuando la persona asesinada es alguien cercano a la víctima para dañarla o castigarla—, un caso asociado a disputas vinculadas al narcotráfico y un travesticidio, que vuelve a evidenciar la vulnerabilidad en la que viven las personas trans y travestis.
Especialistas en género señalan que estos números, lejos de ser meras estadísticas, deben leerse como un llamado urgente a profundizar políticas públicas integrales: prevención, educación con perspectiva de género, dispositivos eficaces de denuncia y protección, y un abordaje judicial que garantice rapidez y perspectiva de derechos. Las organizaciones feministas insisten en que la información producida por observatorios como Mumará es clave para diseñar respuestas estatales que estén a la altura de la crisis.
“Los femicidios son el eslabón final de una cadena de violencias que el sistema muchas veces no logra detectar ni frenar a tiempo”, advierten desde organizaciones feministas que siguen de cerca cada caso.
En este 8M, mientras miles de mujeres se movilizan en todo el país para exigir Ni Una Menos, los datos del Observatorio Mumará recuerdan que la lucha contra la violencia de género sigue siendo una urgencia impostergable. La estadística se traduce en demandas concretas: más presupuesto, articulación entre organismos, acompañamiento integral a víctimas y sobrevivientes, y un compromiso social que no se agote cada 8 de marzo.

